Juan 19: Sangre y agua, dos discípulos sepultan al muerto Jesús

Léase por favor Juan 19:31-42

Vimos la semana pasada como el soldado romano, sin saber y mucho menos entender la profecía de Zacarias Mirarán al que traspasaron (nuestro capítulo verso 37 y Zacarias 12:10), abrió con su lanza al costado del muerto Jesús. Al instante salió sangre y agua. Desde Éxodo 12 se ve la demanda de la expiación de pecado a través del derramamiento de sangre. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Éxodo 12:7 La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros. Así era necesario que el Señor Jesús, declarado por Juan Bautista en el primer capítulo de nuestro libro como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo tenia que derramar su sangre.

Juan declara la importancia, haciendo destacado su significado con el verso que sigue. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Juan era testigo ocular de todo lo que sucedió y enfatiza su importancia por los que aun en su tiempo fueron tropezados por las enseñas falsas de los falsos hermanos. Nos parece quizás una cosa de maravilla de que tan temprano en la historia de la iglesia saldrían falsos profetas, pero así dijo Pablo en Hechos 20:29,30; Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. El enemigo, viéndose derrotado por la resurrección de Jesús de entre los muertos, no tardaba en su intención de arruinar, dentro de su alcanza, el gran testimonio de salvación gratuita y perdón de pecados por la sangre de Jesucristo.

El significado del agua es más difícil de captar. No habla del bautismo, sino de la purificación moral que nos llega a través de la salvación por Cristo Jesús. Hay los que enseñan que la importancia queda solo en el agua, como si el Señor vino para hacernos personas morales, personas de integridad y moralidad en un mundo lleno de pecadores. En eso queda la mayoría de religiones humanas, que no reconocen la necesidad del hombre, completamente perdido y judicialmente condenado por sus hechos y su naturaleza. Sin la sangre de Cristo, esta condición no tiene remedio. El apóstol Juan, en su primera epístola enfatiza esta doctrina errónea por escribir así; Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. 1 Juan 5:6 Así vemos como la sangre nos limpia judicialmente delante de Dios, mientras el agua nos limpia moralmente. Este es nuestro testimonio ante el mundo, que no puede ver el cambio judicial. Solo es visible un cambio moral, como nuevas criaturas en Cristo Jesús. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

Termino con una observación hecho por un hermano que fue muy influyente en mi vida como cristiano joven. María, hermana de Marta y Lázaro, trajo de antemano una libra de nardo puro. Juan 12 nos cuenta dos cosas acerca de este perfume. Era muy costoso y su olor fue precioso. La casa se llenó del olor del perfume también se nos cuenta. Lo que trajo Nicodemo era de cien libras, pero de su costo y su olor no nos dice nada. Se supone que era de mucho costo y muy fragante, pero fue traído después de la muerte de Jesús. El sentimiento del hermano fue esto, que no siempre tendremos nosotros el privilegio de adorar a un Cristo rechazado. Es nuestro privilegio, como María, darle honor ahora el en mundo que sigue en contra todo lo que a Dios honra.

Felipe Fournier
21 enero de 2024