Léase por favor Mateo 15:1-20
Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
Versos 8-9, nuestro capítulo.
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.
Isaías 29:13
¡Que solemne es esta porción de nuestro estudio de Mateo! Fácilmente, quizás, aplicamos estos versículos a la triste conducta de los Fariseos y lideres religiosos de Israel en aquel entonces, pero quiera Dios que no olvidemos de aplicar la lección hacia los religiosos a nosotros mismos. ¡Cuan fácil es ser autoengañado acerca de nuestra piedad! Podemos ponernos una cara de ángel, cantar con voz fuerte, hasta orar con elocuencia, mientras apacentamos la carne en secreto. Juzguémonos, hermanos y hermanas, por no caminar en hipocresía delante de los hombres en vez de en la presencia de Dios.
La cuestión delante de los Fariseos era acerca de las ceremonias que obligaban al pueblo hacer antes de comer. Había mandamientos en la ley de Moisés acerca de los lavamientos de los sacerdotes. Pero las tradiciones habían añadido mucho pero mucho a la ley de Moisés. Hoy en día esta gran cantidad de libros, llenos de tradiciones, se llama el Talmud. El hombre religioso le gusta mucho hacer sus reglas de comportamiento, y el liderazgo de Israel en los tiempos de Jesús lo hacían en contra de la ley de Moisés como el Señor Jesús les mostraba con un solo ejemplo, entre muchos que hubiera podido darles. El quinto mandamiento era Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Éxodo 20:12 Pero la obligación de honrar a los padres también indicaba una responsabilidad económica para sostener a los padres cuando ya no podían, por la edad y debilidad de la vejez, apoyarse a si mismo. Esto molestaba a los Fariseos, y buscaron un pretexto para evitar esta responsabilidad. Un pretexto se presentaba de decir que tal cosa era prometida a Dios, o al sustento del templo. Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte.
Pero no, de veras no iban a dar este dinero a Dios sino guardarlo por si mismo y evitar el sustento de sus padres así. El Señor Jesús revelaba su hipocresía a todo el mundo con sus palabras y fueron ofendidos.
¿Es bueno ofender? El mismo Señor Jesús había hablado de no ofender, sin embargo, en el caso ante nuestro estudio es la ofensa de la verdad de la palabra de Dios. El hombre hoy en día no quiere escuchar que sus prácticas son abominables a Dios. Los que practican la homosexualidad se ofenden cuando escuchan la enseñanza de Romanos 1, pues quieren seguir su tendencia pecaminosa. Si la verdad de la escritura me ofende, soy yo quien debe escuchar y arrepentirme. Hasta los discípulos pensaron que en este caso el Señor había ido demasiado lejos con su enseñanza. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
Su respuesta de Jesús era Dejadlos; son ciegos guías de ciegos…
En su profesión religiosa no eran plantas plantados por el Padre y su carrera iba a terminar cayendo en el hoyo.
Sabemos que Pedro, entre los otros discípulos, era escrupuloso en cuanto la comida, como vemos en Hechos 10 cuando era mandado de comer de lo llamado inmundo ceremonialmente por la ley de Moisés. Así Pedro no entiende el dicho del Señor en el verso 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
Pedro pensaba que esto fuera una parábola, pero no era, sino algo bastante literal. ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
Lo físico no se debe confundir con lo espiritual. Si yo como comida chatarra todos los días, es muy posible que me enfermo de una dieta mala, pero no tiene nada que ver con mi condición ante Dios. Posiblemente vemos como los Adventistas del séptimo día, por ejemplo, se preocupan mucho de la dieta, tratando de comer según la ley de Moisés. Sin embargo, veo muy común entre muchos cristianos una preocupación con la dieta que puede llegar a nivel de enseñar como doctrinas, mandamientos de hombres.
La dieta es natural, no espiritual, y como dijo es apóstol Pablo Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.
1 Corintios 8:8
El Señor Jesús indicaba que es lo que contamina el hombre; es lo que sale de su corazón, de su naturaleza pecaminosa. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
Los rituales externos (lavando las manos ceremonialmente) no purificarán a una persona de estos pecados. El Señor entonces se apartó de ellos en el verso 21. Esto nuevamente habla de la disolución de los lazos del Señor con la nación. En los siguientes versículos, que guardamos para el próximo estudio, vemos como la bendición del Señor salió a una mujer griega, otra vez dándonos el ejemplo de lo por venir de la gracia, saliendo hasta los términos de la tierra.
Felipe Fournier
3 agosto de 2025