La epístola a los Hebreos: Introducción, Dios hablando en el Hijo

Léase por favor Hebreos 1

Hemos pasado más de cinco años meditando sobre los cuatro evangelios y espero que les haya sido de provecho reflexionar sobre las bellas verdades del Hijo de Dios, hecho carne. Aquí en la epístola a los Hebreos vemos como el apóstol enseña detalladamente todos los beneficios que han llegado al pueblo hebreo por medio de este mismo, el Señor Jesucristo.

Hay que tener en cuenta porque era tan importante que los judíos, en especial, tengan esta carta. Diferente a los gentiles paganos que adoraban a sus dioses falsos, los cuales ellos mismos inventaron y crearon, los judíos adoraban a Jehová, el Dios verdadero que se manifestó a su padre Abraham. Ellos mismos recibieron la palabra de Dios, los cinco libros de Moisés, directamente de este mismo Dios. Para abandonar tales enseñanzas con el fin de recibir todo lo nuevo de cristianismo era algo que acaso nosotros, quienes no fuimos educados en la ley de Moisés (pues somos mayormente gentiles), podemos entender. Podría decir con razón un judío “Pues lo que tengo viene de Dios. ¿Cómo puedo abandonarlo por otra religión, otra enseñanza?” El apóstol de una vez en los primeros versículos abarca esta pregunta.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Se puede comparar a lo que nos enseña Juan 10:1-7 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es… A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas … Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Hay tres puertas en Juan 10, pero para no desviarnos mucho, vemos que Juan está enseñándonos, por medio de las mismas palabras del Señor Jesús mismo, la misma cosa que Hebreos 1. Primero, la autoridad del Hijo de Dios, quien entró por la puerta del cumplimiento de las profecías del antiguo testamento. Pablo (más adelante les explico porque creo que era Pablo que escribió este libro, a pesar de que su nombre no aparece como se acostumbraba) les explica en estos primeros versículos de Hebreos que, en contraste de hablar por los profetas en tiempos pasados, ahora ha hablado directamente en el Hijo, superior a los ángeles. Aprendemos por Juan 10 que Jesús es también la puerta, la puerta para conducir las ovejas fuera del redil de judaísmo.

Era este camino, fuera del judaísmo, que dificultaba tanto a los judíos, profesantes del cristianismo y a lo mejor bautizados. Digo “profesantes” porque es muy obvio, como veremos Dios mediante, que había peligro entre los que no eran de verdad creyentes en el Señor Jesús, regresar al judaísmo, o para usar la palabra correcta, apostatar. Imaginamos la escena; un judío que se ha juntado con el entusiasmo del minuto a los otros judíos que confesaron a Jesús como su Mesías y fueron bautizados en el nombre de Jesús. Pero este judío es como Simón de Hechos 8; una aceptación intelectual del cristianismo, sin tener la obra misma del Espíritu Santo en su corazón. Ahora decide, “pues, extraño mucho los ejercicios del templo y la práctica de mi vieja religión. Quiero regresar a la sinagoga.” Si tal persona vuelve a la sinagoga, ¿Qué le van a decir? Algo así; “Pues usted ha sido bautizado en el nombre del falso Mesías Jesús. Si quiere regresar acá, tiene que decir que aquel Jesús fue un falso, que hicimos bien crucificándolo, y que usted renuncia cualquier profesión de Jesús como el Mesías.” ¿Podría un cristiano de verdad así apostatar contra el Señor Jesucristo? ¡Imposible! Hay que mantener esto en cuenta mientras vemos en esta epístola las advertencias a los que eran solo profesantes, sin tener la fe salvadora en sus corazones.

Terminamos esta introducción hoy día con la cuestión a menudo discutido entre teólogos del autor de esta carta. Es cierto que Pablo, en todas sus otras cartas, añade su autógrafo a la carta. No lo vemos en esta carta. Pero Pedro, en su segunda carta al mismo pueblo judío cristiano, dice esto: como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender… 2 Pedro 3:15 Note os ha escrito. Puede ser que Dios, al haber dicho a Pablo claramente que su mensaje era para los gentiles, no lo dejaba poner su nombre en esta carta a los Hebreos. Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles. Hechos 22:21 Sea como sea, es la palabra de Dios y nosotros gentiles podemos aprovechar y dar gracias a Dios por esta carta preciosa.

Felipe Fournier
3 mayo de 2026


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