Hebreos 5, parte 2; Hebreos 6: El crecimiento espiritual o la falta de él

Léase por favor Hebreos 5:11-14, Hebreos 6:1-9

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. 1 Pedro 2:1-3

Este verso de 1 Pedro nos presenta la leche como algo deseable y positivo para crecer para salvación; claro que no se refiere a la salvación del alma de la ira venidera, sino a la salvación de nuestra vida de servicio al Señor. Sin embargo, encontramos en dos cartas de Pablo la amonestación de avanzar de la leche hasta la vianda espiritual, y por eso se presenta la leche como algo negativo.

Con los corintios había problemas de carnalidad entre ellos que estorbaban su crecimiento espiritual: De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales… 1 Corintios 3:1-3

Como leemos en Gálatas, donde el problema era semejante al problema de los hebreos: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí… Gálatas 5:17 Los gálatas estaban escuchando la voz de los judaizantes, quienes querían imponer el yugo de la ley sobre los gentiles. Uno, viendo los dos casos, acaso diría algo así: “Pues, la carnalidad es mucho peor que el legalismo”. Sin embargo, vemos en ambos casos que era la carne; la carne que se manifiesta en pecados morales es la misma carne que se manifiesta en un espíritu de legalismo. Esto impedía su crecimiento espiritual, y el mismo efecto vemos con los hebreos: Tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

Un juicio gubernamental cayó sobre Israel a causa de su rechazo de su Mesías, Jesucristo. Sus propias Escrituras les eran tinieblas a causa de esto: Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 2 Corintios 3:14 Los hebreos de nuestra carta, por no soltarse del antiguo pacto, iban limitándose en lo espiritual, participando de la ceguera gubernamental de la nación.

Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. ¿No ayudaba la ley de Moisés a discernir entre el bien y el mal? Vemos que no es así; el andar en el Espíritu es lo que da discernimiento según Dios.

Esto nos conduce a las advertencias contra la apostasía en el capítulo 6. Notamos primero que dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo… no quiere decir “abandonar”. Es obvio por el contexto que la amonestación del apóstol es que vayan avanzando.

La lista de cosas que sigue consta de seis, empezando con arrepentimiento de obras muertas. Vemos en estas seis cosas doctrinas entendidas solamente a la luz del Antiguo Testamento. El bautismo del que se habla no es el bautismo cristiano, ni tampoco lo es la imposición de las manos; todo esto está relacionado con la religión judía. La nación fue bautizada en el mar Rojo en relación con Moisés. (Se nota en la traducción de Darby que la palabra es más bien “lavamientos” y puede referirse a los lavamientos ceremoniales de la ley.) Los sacerdotes de la antigüedad ponían sus manos sobre los animales sacrificados, y también la gente común, identificándose así con el sacrificio. Habían resucitado de los muertos varios en el Antiguo Testamento y también durante el ministerio de Cristo entre la nación; pero tenían en común que volvieron a morir. Vemos el entendimiento de Marta referente a su hermano: Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Juan 11:24

Así, el nublado entendimiento del judío en cuanto a la resurrección era muy limitado, y no alcanzaba al tema de la resurrección a la luz brillante de las epístolas y de la época cristiana.

La advertencia contra la apostasía incluye una lista de cinco cosas de las cuales un profesante podía disfrutar sin haber sido renacido y salvo por fe en Jesús. Por ejemplo, los poderes del siglo venidero habla de los milagros hechos entre ellos, que anticipaban el siglo venidero del milenio y el reino de Cristo en la tierra.

En Hechos 8 hemos visto a un mago que quedó muy impresionado con aquellos poderes del siglo venidero e hizo una profesión de fe tan creíble que Felipe lo bautizó. Pero era una profesión vacía, como vemos después en el mismo capítulo 8 de Hechos.

Así, estos versos no quieren decir que uno que es salvo puede finalmente perderse. Hablan de un apóstata que vuelve a la sinagoga, negando a Cristo como Mesías. Tal persona no podrá regresar.

El apóstol entonces usa una ilustración de la tierra buena para hacer una comparación entre una obra verdadera del Espíritu Santo en una persona y un profesante falso. La tierra labrada por el Espíritu de Dios produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada y, a consecuencia de ello, recibe bendición de Dios. Así, los verdaderos cristianos se distinguen por sus obras y por su perseverancia en el crecimiento espiritual. Es cierto que: El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 2 Timoteo 2:19

Felipe Fournier
9 de agosto de 2026