Marcos 4: ¿Adentro o afuera?

Léase por favor Marcos 4:21-41

Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. Marcos 4:10-11

¿Qué quiere decir los que están fuera? En tiempos pasados, hubiera sido los gentiles, los que no pertenecían a la nación de Israel. Pero con la venida del Mesías, Jesucristo, para estar “adentro” era necesario creer en el Mesías que trajo un mensaje de arrepentimiento hacia Dios. La división entonces, no iba a ser ya acerca de nacimiento en la nación de Israel o afuera de ella, sino una entrada al reino de Dios por arrepentimiento y fe en Jesucristo. Así el capitulo continua con la enseñanza por parábolas que están por introducir esta nueva cosa; el reino de Dios en misterio, y no en poder y gloria, lo que ellos, o por lo menos sus lideres esperaban. Nosotros al igual en el día de hoy vemos el reino de Dios en misterio, pues el rey sigue siendo rechazado por este mundo, y la entrada en el reino de Dios es por lo mismo, arrepentimiento de los pecados y fe en el Señor Jesús.

La obra de Dios es una obra en secreto, en la conciencia de uno, produciendo tierra buena y oídos para oír. Así la parábola que sigue es de la lumbrera o la vela debajo del almud o de la cama. Acaso el almud puede hablar de negocios y la cama de diversiones. Pero si hemos creído en Jesús como nuestro salvador, la luz y su afecto debe manifestarse en nuestras vidas. Eso no necesariamente quiere decir la predicación del evangelio, sino el fruto de una vida manifestando a Cristo viviendo dentro de mí persona. Las cosas de la vida cotidiana pueden estorbar el brillo de la luz pero como dice la parábola, tarde o temprano la luz tiene que brillar si somos de veras renacidos.

La siguiente parábola corta nos dice Mirad lo que oís. Hay mucha predicación falsa que puede tener su afecto negativo y especialmente cuando no hay realidad, sino una profesión falsa. Así la profesión falsa; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por fin la profesión misma se pierde y se manifiesta como Judas Iscariote que no era verdadero creyente con fe en el Señor Jesús.

El sembrador en la parábola en el principio del capítulo es el Señor Jesús. En el verso 26 un hombre echa semilla en la tierra es el siervo del Señor, que acaso llamamos evangelista. Pero no necesariamente es uno con mucho don. Acaso es uno tímido, que nada más tiene valentía para dejar un tratado o un calendario con la persona en el hotel, o en la garita de cobro, o en el restauran con una propina. Se nota que la obra de hacer brotar la semilla es una obra de Dios. No somos capaces de forzar que brote la semilla de la palabra, como tampoco el agricultor, después de sembrar, puede producir el crecimiento de su siembra. Y no todo se ve a la vez, sino poco a poco. Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro… Así vemos al creyente nuevo y esperamos que haya crecimiento poco a poco. Es un proceso que dura por la vida. A veces hay crecimiento rápido y sorprendente. Hay un hermano que, en su vida pecaminosa, llegó a ser un asesino. Fue descubierto, acusado, y condenado a prisión perpetua. En la cárcel, por leer una Biblia regalada por Verdades Bíblicas, conoció al Señor como su salvador. Todos los que han ido a visitarlo han maravillado de su crecimiento espiritual, pues está en un lugar donde tiene poco de las distracciones de la vida.

Hay otra siembra, no la palabra de Dios, sino la profesión cristiana, algo que el Señor enseñaba en aquel entonces, que ahora vemos en todo su triste esplendor. El grano de mostaza habla de la profesión del reino de Dios cometido a los hombres, que siempre resulta en fracaso. Si uno visita a Italia, puede ver en Roma algo esplendido, el catedral de San Pedro, la profesión cristiana en la cual las aves del cielo han hecho sus nidos. Las aves nos hablan de doctrinas de demonios muy metidas en la profesión cristiana. Pablo advirtió a Timoteo que esto iba a acontecer en los postreros días. Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. 1 Timoteo 4:1

El capítulo termina, no con una parábola sino con un viento y tempestad espantosa y terrible, mientras pasaban sobre la mar. El Señor Jesús estaba dormido, pero estaba dentro de la barca. ¿Podía Satanás hundir una barca donde yacía Dios manifestado en la carne? ¡Imposible! Pero la poca fe de los discípulos no era capaz de descansar en esta verdad. Nosotros acaso entendemos muy bien, pues puede ser que nosotros también hemos clamado en nuestros corazones Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? A pesar de su incredulidad, fueron a Jesús buscando su salvación y fueron salvos por su palabra de poder sobre toda la fuerza del enemigo. Se nota su estado de crecimiento cuando dicen ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? En toda la creación, solo hay una cosa que no obedece; esto es el ser humano.

Felipe Fournier
19 mayo de 2024


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