Marcos 9: Nuevos desafíos por los discípulos

Léase por favor Marcos 9:9-37

Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. Como hemos visto ya, cada evangelio tiene un punto cuando el mensaje precioso de la venida del Mesías deja de ser publicado en general, y el Señor limita su predicación a un pequeño remanente de fe. Eso se conoce por sus palabras de Jesús de no hablar de él y sus maravillas a todo el mundo judío, como vemos aquí en cuanto la transfiguración en gloria que vieron estos tres discípulos. Como nos dice en Romanos 11:5-8 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia … ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. La luz rechazada llega siendo tinieblas, ojos que no ven y oídos que no oyen.

Y la debilidad de fe aun en el remanente se nota. Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. El Señor Jesús les había contado de su muerte y resurrección de entre los muertos, algo desconocido en el antiguo testamento, aunque intimado por la fiesta de las primicias en Levítico 23. Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron… 1 Corintios 15:20 Su verdad solo fue revelada por la venida del Espíritu Santo. En 1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4 el apóstol Pablo desarrolla la verdad de la resurrección de entre los muertos de los santos muertos en fe desde Adán. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Sabemos por otras escrituras que los santos mártires del periodo de la tribulación, la setenta semana de Daniel, también han de ser resucitados de entre los muertos para recibir su bendición celestial (aunque no son parte de la iglesia.) Apocalipsis 14:13 Por fin, los muertos inconversos han de ser resucitados para ser juzgados en sus cuerpos, para padecer la segunda muerte, la eternidad en el lago de fuego.

De todo eso los discípulos quedaron en ignorancia, pero también les molesta que parte tendría Elías, pues lo acaban de ver en el santo monte. Jesús les cuenta algo que si entienden, y eso es que Juan Bautista vino en el espíritu y poder de Elías, pero el liderazgo no lo creyeron ni lo aceptaron, como tampoco iban a aceptar y creer el Hijo de hombre.

Lo que sigue vemos en Marcos con mas detalles que en Mateo o Lucas. Hemos visto una escena de comunión perfecta entre Padre e Hijo en el monte. Pero justo a la base de monte hay una escena demasiado común y triste de un padre que no puede tener comunión con su hijo por el caso de un demonio que ha estado afligiendo en gran manera al hijo desde su niñez, con fin de destruirlo. ¡Cuantas veces esto se ha duplicado entre los santos en nuestros días! ¡Que tristeza ha habido entre los padres al ver a sus hijos apartándose de la senda de seguir a Cristo, y apoderados por Satanás, quizás por vicios muy fuertes como las drogas, o acaso por pecados como la homosexualidad! En la presencia de Jesús, el demonio vuelve a mostrar su potencia y no quiere soltar al joven. Cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Los padres actuales acaso se sienten tan impotentes y desesperados como este padre, y acaso también como este padre tienen que confesar su falta de fe. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Con un tremendo esfuerzo el demonio trata de mantener su estadía en el joven pero no puede bajo la palabra de Jesús, y deja al joven, aparentemente muerto. Así vemos el carácter de nuestro enemigo, desarrollado en pocas palabras en Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Los discípulos, humillados por su falta de poder de echar fuera al demonio, aprenden algo de Jesús acerca de su flaqueza. Les faltaba tres cosas; la fe (Mateo 17:20); dependencia en el Señor (la oración constante); y negarse a si mismo (el ayuno). Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Si somos honestos como este padre, veremos que igual somos negligentes en estas tres cosas y por eso enfrentamos muchas dificultades con semejante falta de éxito.

Pero vemos al Señor igual de paciente con sus discípulos, lentos de captar la verdad de su rechazo y por eso, incapaces de entender su voz hablándoles otra vez de su muerte inminente. La demostración de su torpeza se nota en su disputo sobre quien iba a tener su parte mayor en su reino. Acaso los tres que lo habían acompañado al monte piensan que van a ser los mas elevados. No se les pegaba por nada sus palabras acerca del reino postergado. Sin embargo, el Señor les enseña a través de un niño, pues así había sido siempre Jesús entre ellos, nunca buscando popularidad, el siervo perfecto. Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Nosotros que tenemos el Espíritu Santo morando en nosotros, que el Señor nos ayude captar esta verdad.

Felipe Fournier
4 agosto de 2024