Marcos 12: La viña, la piedra reprobada, y tributo a Cesar

Léase por favor Marcos 12:1-17

Hay algunos de las parábolas del Señor Jesús que son medio difíciles de interpretar. La parábola de nuestro capítulo de la viña es tan fácil de entender que los lideres religiosos, impíos y rebeldes, no tenían dificultad de entender, pues procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola.

Se representa a los hijos de Israel bajo la ley que no llevaban ningún fruto por Jehová. Pero no solo era la falta de fruto, algo que vimos en el capítulo anterior con la higuera, sino algo totalmente negativo. Lucas 13:34-35 nos da la lamentación del Señor sobre el estado actual de la nación y su carácter. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. Lucas 19:41 nos cuenta además que Jesús lloraba sobre la ciudad y su terquedad, hecho mil veces más responsable por lo que sucedió unos días después del discurso de Jesús acerca de la viña. Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

Desvío un momento de nuestro capítulo para compartir algo que me parece demasiado importante. Acaso uno pregunta “¿Porque se hace tan gran cosa sobre el memorial del partimiento de pan en vez de estar predicando el evangelio? ¿No es más importante que los perdidos escuchan el mensaje del evangelio y la salvación que estar enfocado en un rito semanal?” Escuchamos por respuesta al dicho del Señor de la viña, que indudablemente representa a Dios Padre. Tendrán respeto a mi hijo. Este mundo no tiene respeto al Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, hasta el día de hoy. Usan su nombre como blasfemia y maldición. Pasan el día del Señor con diversiones y cualquier otra cosa, menos honrar al Hijo. Tenemos nosotros este privilegio de responder a la petición del Señor Jesús (y así honrarlo y darlo el respeto merecido), dicho a los discípulos y otra vez enseñado por el apóstol Pablo por revelación divina. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí… 1 Corintios 11:23-26 Recordamos la historia de Jose, cautivo y hecho prisionero en Egipto, y sus palabras al jefe de los coperos; Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien… Genesis 40:14

Volviendo a nuestro capítulo, confieso que había pensado y hasta leído en el ministerio de otros hermanos dotados que este dicho del Señor Jesús dará su viña a otros quería decir a la iglesia compuesto de judíos y gentiles. Pero después de leer el ministerio de Bruce Anstey, he cambiado de parecer y ahora creo que mas bien, habla de la restauración de la nación de Israel en el milenio después de la gran tribulación. Con el Señor Jesús como su Mesías y rey, renacidos con vida divina, por gracia la nación va a producir fruto por Dios. Esto concuerda mejor con la cita de Salmo 118:22 que refiere a la bendición futura de Israel. Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a Jah. Esta es puerta de Jehová; por ella entrarán los justos. Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él. Salmo 118:19-24

El capítulo sigue con los tres grupos de lideres, ambos religiosos y seculares, que se odiaban entre si, pero en su oposición a Jesús, fueron unidos. Los fariseos, bien escrupulosos para la ley se juntaron con los herodianos, que eran judíos comprometidos con los romanos con fin de ganar beneficios económicos. Buscaron atrapar al Señor Jesús con la pregunta sobre el tributo a Roma. ¿Se paga o no se paga? Querían acusar a Jesús de liderar un grupo de rebeldes contra los romanos. Pero Jesús conocía su corazón y su hipocresía y les dijo que le mostrara su moneda con la inscripción de Cesar. Allí estaba el testimonio de su estado actual, bajo la sujeción a los romanos, cosa que sucedió porque no habían rendido los frutos de la viña. Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Por su desobediencia a Dios, habían sido sujetos a obediencia a los caldeos primero, y después a otras naciones de los paganos, hasta encontrarse por fin bajo los romanos, los tales en pocos años iban a venir y destruir a los labradores de la viña. Eso sucedió por primera vez por el general Tito en el año 70, y por segunda vez, va a ser destruido durante la gran tribulación, a pesar de su confianza en la protección de la bestia y el Anticristo. Continuamos la semana que viene, Dios mediante, con el tercer grupo, los Saduceos, prácticamente ateos.

Felipe Fournier
15 septiembre de 2024