Léase por favor Mateo 9:36-38, Mateo 10:1-25
En el fin del capítulo 9, leemos del corazón de Jesucristo, Mesías de Israel, sintiendo la triste condición de la nación de Israel, bajo la mano cruel de los romanos, y divididos entre si por partidos religiosos y políticos. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Su lideres eran, según el capítulo 15, verso 14 ciegos
; Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
Pero este dicho dejadlos
todavía no se activaba pues primeramente tenía que haber un testimonio fuerte a la nación. Así el Señor mandó a sus discípulos en el fin del capítulo 9 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
Al orar así, ellos estaban orando por sí mismo, quizás sin saberlo, pues en el capítulo 10, vemos a ellos enviados a su mies del Señor Jesús.
Un discípulo es uno que sigue a Jesús, no necesariamente con la fe personal que salva. Un apóstol es uno enviado, y estos doce eran escogidos de dentro de varios que le seguían a Jesús. En Lucas, vimos como el Señor enviaba también otro setenta, pero acá en Mateo solo se nota los doce. El Señor entonces los enviaba a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Aunque si podemos orar también según la oración del verso 38 del capítulo anterior, se nota fácilmente que la indicación aquí era por anunciar el mensaje a la nación de Israel, dándonos de entender que no todo aquí se puede aplicar al día de hoy. Por ejemplo, el mandato de salir sin equipaje no se aplica al siervo del Señor en el día de hoy.
Pero estos apóstoles salieron con el mismo poder de su Mesías y amo para curar la enfermedad y echar fuera los demonios. Su mensaje era que el reino de los cielos había acercado, pues el Rey había venido. Notamos en el estudio del evangelio de Lucas como el enfoque era en los indignos.
Pero aquí, el enfoque era en los que recibieron los mensajeros del Mesías y así se hacían dignos.
Y al entrar en la casa, saludadla. Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
He notado como algunos que desconocen al Señor Jesús siguen las instrucciones del libro de Proverbios y en cierto sentido, conocen algo de paz
en sus vidas. No es lo que nosotros, como recipientes de la gracia completa de Dios en Jesucristo disfrutamos, que se menciona en Filipenses 4:17 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Sin embargo, en la medida que una persona deje que la palabra de Dios tenga su influencia en su vida, tendrá una vida menos difícil.
Notamos la semana pasada como la ciudad de Tel Aviv es conocida por sus pecados, semejante a Sodoma de antigüedad. Pero la responsabilidad por la luz rechazada se mas grande que la responsabilidad por haber cometido pecados graves. De cierto os digo que, en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.
Así vemos un principio universal, que la responsabilidad de los que tienen la luz del evangelio es muy grande. ¿Qué podemos decir acerca de las naciones del Oeste que han tenido la Biblia completa a su alcance por siglos?
El Señor anticipaba que no iba a ser tan fácil por sus apóstoles; iba a haber oposición de lobos.
Yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
Se ve que la oposición iba a ser, no solo del liderazgo infiel, sino hasta los miembros de la misma familia. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
Pero mientras, iban a aprovechar algo no conocido de los profetas de antigüedad. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
Aunque el tema era el mensaje a la nación de Israel, a la vez vemos algo de anticipación de la época cristiana, pues vuestro Padre
era muy poco mencionado en el antiguo testamento.
Hay que considerar con cuidado lo que a menudo ha sido usado fuera de su contexto lo que sigue después de la promesa de sufrimiento por causa del nombre de Jesucristo. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
(Verso 22) Este verso ha sido usado por los que mantienen a su desgracia la falsa doctrina que, aunque somos salvos por gracias, tenemos que mantenernos a través de la fidelidad hasta el fin para ser salvo. Es una mala aplicación de este capítulo, pues su tema no tiene que ver con el evangelio de la gracia y la época presente. Los que han de perseverarse hasta el fin, en un día aun futuro, van a ser salvos para vivir en la tierra en el milenio. Otros, de quienes habla el capítulo, serán martirizados y ellos tendrán una herencia celestial. Los discípulos son vistos en nuestro capítulo como hombres representativos, y lo que se dice se aplicó a ellos en ese momento y se aplicará a otros que estarán en una situación similar al final de los tiempos. El reino, tal como se presentó en ese momento en Cristo en persona, fue rechazado y, en consecuencia, el testimonio fue retirado, como vemos en el capítulo 16:20. Se reanudará cuando se complete la reunión de la iglesia. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
Eso es al revés de lo que se predicaban los apóstoles en nuestro capítulo. Hay que tomar las escrituras en su contexto para no errar.
Felipe Fournier
4 mayo de 2025