Marcos 7: La hipocresía en contraste con grande fe

Léase por favor Marcos 7:1-30

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:28-30

Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

El versículo con que empezamos hoy día es uno que los niños (con razón) memorizan frecuentemente y lo hemos aplicado al sacerdocio del Señor Jesús ayudándonos con las cargas de la vida cotidiana. Aunque puede tener su aplicación así, realmente su interpretación tiene que ver con las cargas de la religión judía. En el verso en Mateo 11, vemos como el Señor ofrecía y ofrece descanso de la pesada carga de la religión. No solo las cargas de los muchos requisitos en la ley de Moisés sino en lo muchísimo añadido por los maestros de Israel por las edades, algo completamente ausente de la ley de Moisés. Por las edades, no contentos con las condiciones de dieta y de conducta dado por Moisés, añadieron más y más al yugo pesado pero religioso. Era de este yugo que Jesús ofrecía descanso a las almas trabajadas y cargadas.

Vemos algo en este capítulo de la condición triste de la nación de Israel bajo el liderazgo de los fariseos. Querían imponer sus cargas sobre los discípulos del Señor Jesús en cuanto el lavado de las manos. Era una ceremonia ritual que hacían, totalmente inventado por hombres y no un mandamiento de la ley de Moisés. La vieja naturaleza del hombre le gusta las tradiciones, especialmente cuando tiene su apariencia de piedad y santidad, pero al fin del día, es una carga pesada y vacía, careciendo de todo relacionado con un entendimiento del amor de Dios. Jesús defendía a sus discípulos a la vez de revelar la hipocresía de los lideres. Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Antes de continuar con la explicación de Jesús revelando como usaban su tradición para evitar cosas que realmente decía la ley de Moisés, vale la pena examinarnos a nosotros mismo a ver si hemos caído en la misma trampa. Es triste ver en nosotros a veces la tendencia hacia hacer reglas y tratar de imponer estas reglas a nuestros hermanos, reglas que son invención de hombres, y han llegado a tener cierta tendencia de legalismo. He notado uno que ha afectado a nosotros en el idioma inglés, aunque no lo he notado entre los hermanos latinos, y solo lo uso como ilustración de hacer reglas sin fundamento en la palabra de Dios. La mayoría de hermanos que conozco entre los latinos oran con “tu” cuando hablan con Dios en oración. Pero de vez en cuando, encuentro a hermanos que dicen “usted” en sus oraciones. En ingles, tenemos semejante cosa, pero son palabras rusticas, que ya no se usa en el idioma común las palabras que concuerdan con “tu”. Pero, cuando yo era niño, así mis padres me enseñaron orar, y ya me dificulta orar de otra forma. Cuando yo era joven, había hermanos que vieron el cambio de orar de manera diferente, más bien en la lengua común, dejando el uso de “thee” que corresponde al “tu” en español, y los espantaron, pensando que era una forma de decadencia espiritual, o conformándose al mundo. Con buenas intenciones, predicaron en contra. Pero se me ocurrió en aquel entonces, que lo que estaban haciendo era enseñar como doctrina mandamientos de hombres. Solo lo puso como ejemplo; indudablemente podemos pensar de otras cosas que son tradiciones y tenemos la tendencia de seguirlas en vez de seguir a Cristo.

El Señor Jesús revelaba la hipocresía de los fariseos con una sola ilustración de la palabra Corban. Eso era algo supuestamente dedicado a Dios, y ellos lo usaban como una forma de ser negligentes a lo que era verdad la palabra de Dios; Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero en vez de apoyar las necesidades económicas de los padres, ellos hacían una excusa con la apariencia de piedad. Por poner un ejemplo, es que como decían “No, papa, no te puedo ayudar con este medicamento pues este dinero es para la ofrenda a Dios.” Suena bien, pero proviene de un corazón lejos de Dios. Así Jesús explica a sus discípulos que la maldad del hombre sale por dentro, y no por fuera. Lavar las manos ritualmente, prometer dinero a la ofrenda de Dios, eran cosas exteriores, pero a Dios no se engaña. Él ve lo que hay dentro, lo que sale del corazón del hombre, y así por su vestimenta religiosa, los fariseos parecían muy rectos pero la verdad era una cosa fea.

Todo esto se ve bien en contraste con la mujer griega, que vino buscando alivio por su hija. Los fariseos descuidaban a sus familiares pero esta mujer, con riesgo de ser rechazado, viene con fe, implorando al Señor Jesús por la salud de su hija endemoniada. El Señor prueba su fe con un rechazo, aparentemente. Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Ella no negaba esta condición de ser una perra de los gentiles pero con grande fe busca unas migajas. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Los fariseos estaban en la posición de hijos pero la abundancia de gracia no querían pues preferían sus tradiciones religiosas. Esta mujer iba a recibir su petición a pesar de ser una perilla debajo de la mesa. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama. La perra griega halló el descanso prometido en Mateo 11:28.

Felipe Fournier
30 junio de 2024


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