Léase por favor Marcos 10:1-22
Es interesante ver como estos temas vemos juntos en este capítulo de Marcos. Son temas muy prácticos, teniendo que ver con la vida cotidiana, de matrimonio, niños, y posesiones. Los lideres religiosos tenían ideas diferentes en cuanto el matrimonio; los muy escrupulosos decían que el divorcio era prohibido totalmente. Otros decían que se podían divorciarse por cualquier motivo. Ellos pensaban enredar al Señor Jesús en su disputo sobre el tema. Como siempre, el Señor no metió en su discuto, sino refería a lo que Dios estableció en el principio. Pero primero, les hacia una pregunta; ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.
Lo que sigue revela porque la ley de Moisés no es el guía por los cristianos. Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.
Jesús los lleva a los propósitos de Dios desde el principio, cuando Dios hizo la mujer por el beneficio del hombre, y aunque la enseñanza del prototipo del matrimonio como Cristo y la iglesia no se enseña aquí en Marcos, nosotros tenemos la palabra de Dios para desarrollar esta verdad preciosa. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5:25-27
He escuchado de maridos descontentos una variedad de excusas porque no practican amor hacia su esposa; “ella no es sumisa”; “ella es muy fría”; “ella no me cuida la casa muy bien.” Hay más, pero basta estos por ejemplos. A tales digo, la palabra de Dios en Efesios 5 no da lugar por excusas como estas o cualquier excusa pues dice … así como Cristo amó la iglesia, y se entregó a si mismo por ella …
No hay salida ni excusa aceptable. Cristo amó a la iglesia con un amor infinito e inmerecido. Es el ejemplo que nos es dado. Si acaso digamos “pues seria imposible por nosotros, seres humanos con defectos, llegar a tal ejemplo.” Estoy de acuerdo, pero otra vez, es el ejemplo que nos da la escritura, así que no conviene que busquemos alguna salida por excusa, como buscaba los lideres judíos, tal como también buscaban escapar su responsabilidad hacia sus padres con el Corban
como vimos anteriormente. Es la carne buscando pacificar su conciencia mientras camina en desobediencia.
Aquí en Marcos el Señor Jesús únicamente muestra que el hombre quiere destrozar lo que Dios ha puesto. Vemos en nuestro día que el enemigo ha tenido mucho éxito en destrozar estas relaciones familiares. Hay escrituras que nos dan ejemplos cuando el matrimonio si puede ser destrozado por los actos humanos, como la infidelidad como en Mateo 19:9, o el abandono de uno, siendo inconverso de 1 Corintios 7:15 No es mi intención profundizar más este tema en este estudio, pues en este evangelio no tenemos el desarrollo del tema. La historia sigue con la importancia de los niños al Señor Jesús, que no debía ser algo nuevo por los discípulos. En el capítulo anterior, el Señor había tomado a un niño en sus brazos, enseñando como uno podía ser grande en el reino de Dios. Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí.
Marcos 9:36
Pero parece que los discípulos no captaron su enseñanza. Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban.
¡Que nosotros no seamos tardos para entender la lección de nuestro Señor Jesús acerca de los niños! Dice que el Señor se indignó. Creo que esta palabra quiere decir que Jesús se puso bien molesto con ellos por no haber aprendido su lección que hace poco habían escuchado. Ojalá que cantemos nosotros el corito de corazón “Dejad a los niños que vengan a mí.” Los que quieren prohibir la escuela dominical en la asamblea deben pensar bien sobre la actitud del Señor acerca de los niños.
Casi no nos queda tiempo de hablar sobre el joven rico, cuyas posesiones le eran un estorbo para seguir al Señor Jesús. Lo que le faltaba era un entendimiento y fe para creer quien era Jesús. Maestro bueno
decía. El Señor probaba su corazón a ver si entendía que estaba en la presencia del único bueno, que es Dios. Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
El Señor le habla de los mandamientos, a los cuales el joven responde Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
A lo mejor hablaba en sinceridad pues el Señor no menospreciaba su carácter. Entonces Jesús, mirándole, le amó …
Pero sus posesiones por aquel momento le eran demasiado importantes. El Señor en el capítulo anterior, quizás tocando el ojo de avaricia de Judas, dijo si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno …
La avaricia era por este joven, ocasión de caerse y se fue triste. Estaba claro que no estaba dispuesto a pagar el precio del discipulado. A pesar de su carácter amable y excelente, tenía un corazón que prefería el dinero a Cristo. Esto nos muestra que un carácter excelente no es indicador del estado moral del corazón.
Dios mediante continuamos la semana que viene con las palabras de Jesús a sus discípulos sobre las riquezas.
Felipe Fournier
18 agosto de 2024