Léase por favor Marcos 15:1-20
Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.
La prueba del Señor Jesús ante el tribunal de los romanos era necesario por la misma condición de los judíos bajo su servidumbre, una condición en que se encontraban por su idolatría y desobediencia, desde los días de su primera cautividad. Que eso era algo que les molestaba mucho, no dudamos, a punto de que lo negaron por total en Juan 8:33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?
No se supone que era tan olvidadizos; empezando con su esclavitud a los egipcios, hasta el día actual bajo los romanos, este dicho de ellos era ridículo, pero notamos allí que el Señor no corregía su falsedad, sino los señalaba a su problema principal; Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
Pero volviendo a nuestro capítulo, vemos la ironía de la situación. Su Mesías había venido con poder de librarlos de su cautividad, ambos de los romanos como también de sus pecados. Pero su envidia no tenía fondo; preferían mantener su condición de servidumbre a los romanos y cometer homicida, que confesar que aquel hombre perfecto, inocente, y santo era el Mesías enviado por Dios. Solo la hipocresía y odio ciego podía conducirlos a este punto.
Pero tenían que llevarlo ante Piloto, para buscar su condenación y muerte. Ellos mismos eran prohibidos de ejecutar tal juicio, y no iban a estar contentos hasta verlo muerto. Pilato, a su vez, estaba enfrentado con un problema difícil, y para ponerlo en un dicho moderno en inglés “estaba entre la roca y el lugar duro.” Según el verso con que empezamos, bien sabía que este hombre era inocente de cualquier crimen. Las acusaciones de los lideres no le convencían pues veía sin problema que simplemente tenían envidia del poder y santidad indiscutible del hombre acusado. Ellos tenían la apariencia de piedad, pero se detectaba que era una apariencia, y Jesús una y otra vez había descubierto su hipocresía y falsedad. Así Pilato, siendo el juez romano, debería haber soltado a Jesús por ser inocente, sin haberle dicho nada en su propia defensa. Pero, tenía también la responsabilidad de mantener a estos judíos en paz, sin alboroto, y estos judíos lideres estaban en una furia con el poder de agitar al pueblo judío también. Enfrentado con este dilema, Pilato trató de buscar una salida por soltar a Jesús como un acusado culpable, pero con el uso de la costumbre, elegible para ser suelto. La costumbre de ser perdonado en el día de la fiesta de la pascua tenía sus raíces en su libertad de Egipto hace tantos años, algo que los romanos respetaban por mantener la paz entre estos judíos difíciles. Así esta opción le parecía a Pilato una forma de reconciliar su dilema; ¡seguro que no iban a pedir a un malo como Barrabás en cambio al inocente y bueno Jesús!
¿Barrabás, hombre de violencia y corrupción o Jesús, Hijo de Dios y siervo perfecto de Dios, Mesías de Israel? …Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Hechos 10:38 ¿Era difícil esta selección? Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.
Y el mundo ahora sufre de la compañía de miles de personas a la semejanza de Barrabás y se gasta mucho en programas de corrección, cárceles, psicológicos, y quien sabe que más, tratando de reformar a tales, pero sin éxito. Pues querían a Barrabás y condenaron al Señor Jesús y ya tienen que sufrir las consecuencias de tan imprudente elección.
Pero, ¿podemos perdonar a Pilato por haber estado en una situación tan estrecha con pocas buenas opciones? No, no podemos, pues en el vemos la crueldad humana y sin misericordia. Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
¿Azotarle? ¿Con que fin? Ya habiendo injustamente condenado a la muerte al santo Señor Jesús, ¿qué excusa había por esta tortura tan cruel? Era el cumplimiento de la profecía de los Salmos, 129:3 Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos.
Eso no perdona al injusto juez Pilato, pero debe llamar la adoración de nuestros corazones, meditando en los sufrimientos del hombre, Jesucristo.
Empezando con el verso 16, vemos la crueldad de los soldados romanos. Cuando Pilato entregó al Señor a ellos para que lo crucificaran, no les dijo nada, que las escrituras nos revelan, sobre si era su deber descargar su animosidad contra él insultándolo, burlándose de él, golpeándolo, etc. Parece que fue algo que hicieron por su propia voluntad. El Señor no recibió justicia, misericordia ni compasión común cuando estuvo en manos de los líderes religiosos, y recibió lo mismo de estos gentiles. Así es el corazón del hombre, ya sea judío o gentil.
Termino esta semana recordando un video que vi hace quizás 25 años, en una visita al museo del Holocausto en el capital de nuestra nación. El video hablaba del antisemitismo por las edades, o sea, maltrato de los judíos. La señora dictando la historia en el video hizo referencia a Jesús crucificado y dijo lo siguiente; “Los romanos crucificaron un judío llamado Jesús y echaron la culpa a los judíos.” Mi pensar era eso, si no nos vemos a nosotros mismos culpables cada uno de su muerte, perdemos la gran bendición del perdón de nuestros pecados que tenemos a través de aquella muerte infama. ¡Quiera Dios que hoy día eso hemos reflexionado y adorado a nuestro Señor por morir así por nosotros!
Felipe Fournier
24 noviembre de 2024