Léase por favor Marcos 15:32-47
¡Bah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas…
Para recordar de donde venia este dicho, veamos el capítulo anterior, Marcos 14, verso 58. Era el testimonio de falsos testigos, sobornados testigos. Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.
Pero, ¿lo que de veras dijo? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Juan 2:19 Allí en Juan 2 nos explica que él hablaba del templo de su cuerpo, refiriendo mucho antes acerca de su muerte y resurrección. Pero la mentira se volvía a repetir tal como se lo dijo los falsos testigos, y se la usó en forma de burla.
Hemos visto en Marcos muchos detalles del sufrimiento a mano del hombre cruel y malvado, desde el verso 46 de capítulo 14 hasta el verso 32 de nuestro capítulo. Sin embargo, cuando llegamos a las tres horas de tinieblas, se lo cubre en tres o cuatro versículos. ¿Por qué? Pues, tan grande que eran los sufrimientos a mano de hombre, se puede explicar. Lo que sufrió en tres horas de tinieblas, no se explica para nada. En verdad, tenemos que ir a las epístolas de los apóstoles para captar lo que pasó en estas horas. Pablo nos enseña Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
2 Corintios 5:21 Pedro nos enseña quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero…
1 Pedro 2:24 Juan nos dice Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1 Juan 2:2 También vemos algo de estas tres horas en varios prototipos y muchas profecías en el antiguo testamento. Conocemos muy bien la historia de Jose, como se lo echaron en una cisterna donde sufría angustia, que anticipa en débil semejanza las tres horas de tinieblas. Jonás oró en el vientre del gran pez palabras que nos dan una pequeña idea de los sufrimientos de Cristo, abandonado por su Dios. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos…
Jonás 2:3-4 Claro que hay mucho más que podemos citar de los Salmos, como el Salmo 22:1 que nos da las mismas palabras de Jesús en el madero. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Jesús, en su hablar por todo el evangelio de Marcos, si habla de Dios, como el reino de Dios, la voluntad de Dios, el mandamiento de Dios, y otros. Pero en el evangelio de Juan, donde leemos más de Jesús orando y sus mismas palabras, siempre, sin excepción, se habla Padre
y nunca dice mi Dios.
¿Por qué, entonces, aquí dice Dios mío
? Es porque aquí en la cruz, Dios estaba tratando con el pecado, y esto ya no es cuestión de una relación íntima, que el Señor siempre había disfrutado por toda su vida, sino un abandono que no podemos comprender. No decimos, entonces, que el Señor Jesús fue abandonado del Padre pero a la vez se sabe que su angustia también tenía que ver de trato con nuestros pecados en este lugar de soledad. Así leemos en Isaías 63 en palabras figurativas He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo…
También en Jonás 2, como citamos arriba, nos da la idea de la soledad del Señor en la cruz. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos…
pero con Jonás, no era cierto, sino nada más su sentir y lo que dijo. Con Jesús, si fue cierto.
Porque el pueblo fuera tan ignorante de sus escrituras que dijeron Mirad, llama a Elías
no se explica, pero lo que hicieron era tratar de aumentar sus sufrimientos, ofreciéndole vinagre en vez de agua. Pero sin saber cumplieron el Salmo 69:21 en mi sed me dieron a beber vinagre.
En Marcos no nos cuenta las palabras que dijo el Señor a morir. Solo nos dice que era con gran voz. El centurión, al entender que el hombre Jesús había muerto, confiesa que tal muerte milagrosa no había visto antes y confesó Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
No sabemos nada mas de este centurión, pero si fuera el Cornelio de Hechos 10, no me sorprendería. No digo que hay motivo de pensarlo, pero a mí me parece que era un dicho de fe después de haber visto tan maravillosa cosa. No hay explicación del velo roto aquí, pero entendemos del libro de Hebreos, que nosotros ahora tenemos libertad de entrar en este lugar santísimo, lugar prohibido de los sacerdotes del templo menos al pontífice una vez al año. Se supone que los sacerdotes dentro del templo vieron esto, que era otra prueba de su gran error de crucificar a su Mesías.
En Lucas 19:40 el Señor Jesús dijo que, si los hombres no abren sus bocas para alabar a Dios, puede Dios forzar a las piedras hacerlo. Pero no lo hacen, pues Dios siempre tiene el siervo listo por hacer su voluntad, y en nuestro capítulo es Jose de Arimatea. Era un hombre importante, pero discípulo en secreto de Jesús. Aquí sale de su lugar secreto para pedir el cuerpo de Jesús de Pilato. Sabemos por leer los cuatro evangelios que Nicodemo lo ayudaba, otro miembro del concilio, y que fue puesto en la tumba suya de Jose, una tumba nueva. María, madre de Jose, ¿quién es? No sé, pero estas mujeres fieles eran más atrevidas que los mismos discípulos.
Felipe Fournier
8 diciembre de 2024