Léase por favor Mateo 3:1-17
He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros.
Malaquías 3:1
Así, consistente con el evangelio de Mateo, la profecía acerca de la venida del Mesías nos enseña que vendría primero su mensajero, preparando al pueblo de Israel por su venida. Juan Bautista era aquel mensajero y en el evangelio de Juan, lo vimos destacado, primero por el Espíritu Santo por Juan el discípulo, y después, por la voz de Cristo mismo. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
Juan 1:6-7 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad … Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Juan 5:33-34
Era el Mesías mismo que el profeta Isaías había profetizado, que vendría a su templo, pero su mensajero Juan no se encontraba, ni en la ciudad y mucho menos en el templo, sino en el desierto con todas las señales de una vida apartada de lo normal, por sus vestidos y su comida tan simple. El mensaje era que la religión que seguían en una forma exterior no los iba a preparar para el reino de los cielos.
(De este reino tenía que aprender el orgulloso Nabucodonosor, primer rey en los tiempos de los gentiles; Luego que reconozcas que el cielo gobierna.
Daniel 4:26 Como antes mencionamos, esta expresión solo se encuentra en Mateo y este reino es terrenal, aunque en nuestro tiempo el Rey no está en la tierra sino en el cielo. Pero en aquel tiempo el rey, Jesucristo, hijo de David
según el verso uno de nuestro libro, estaba en medio de ellos.) Así su mensaje de Juan Bautista era muy diferente comparado a los profetas anteriores, que llamaron al pueblo regresar a su ley y a su templo. Su ministerio era de llamar al pueblo de Israel arrepentir de sus pecados, mostrándolo por el bautismo en el rio Jordán.
Siendo que muchos salieron al desierto a ver esta cosa destacada, también fueron los lideres de Israel. Muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo.
Pero Juan era un mensajero fiel y era notable que estos mismos no venían para ser bautizados, siendo que no se consideraban como pecadores. Juan les habla como generación de víboras
y en sus palabras de ironía, había de venir ira
que fuera prudente huir, pero ellos ni pensaron tal cosa. Mas adelante, se ve que Juan habla de lo mismo, usando el fuego como ilustración de juicio. Solo iba a haber dos opciones; el bautismo con el Espíritu Santo, o bautismo con fuego. El Mesías iba a partir la paja del trigo. Ellos eran nada mas paja, pues no había en ellos la fe de aceptar el bautismo en arrepentimiento, y así también iban a rechazar su Mesías. Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.
Lucas 7:30 Eran de la generación que Moisés llamaba una generación perversa, hijos infieles.
Deuteronomio 32:20 Pedro, predicando al pueblo justo después de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, también recomienda el bautismo al pueblo para identificarse con el Cristo rechazado, diciendo Sed salvos de esta perversa generación.
Hechos 2:40 El juicio venia en parte cuando el ejercito romano vino a Jerusalén y lo destruyó por completo en el año 70. Su destrucción total aun espera la gran tribulación de la setenta semana de Daniel. Ellos, por su descendencia, eran hijos de Abraham, pero por su falta de fe, se descalificaron de poder jactar en tal cosa. Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais…
Juan 8:39
Pero en esta escena vemos a Jesucristo presentado como también buscando el bautismo de Juan. ¿Tenia cualquier pecado por arrepentirse? Claro que no y Juan así lo entendía. Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Toda justicia
requería que el santo Jesús fuera bautizado por Juan, identificándose con el remanente arrepentido. Después, en Jesús saliendo del agua, vemos la primera presentación de la trinidad en el nuevo testamento; la voz audible era del Padre; la paloma era la presencia visible del Espíritu Santo; y Jesús hombre era la presencia tocable con su cuerpo humano. Así la paloma, que vemos en Genesis 8, no halló la paloma donde sentar la planta de su pie
pudo descansar en el santo Señor Jesucristo.
La voz del cielo debemos escuchar hoy día, mientras recordamos a nuestro Señor Jesús en su muerte. Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Era el cumplimiento de la promesa de los ángeles de Lucas 2:14; … y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Puede ser traducido “complacencia en los hombres.” ¡Por primera vez desde la desobediencia de Adán, hubo un hombre en la tierra en quien Dios podía tener complacencia completa!
Felipe Fournier
12 enero de 2025