Léase por favor Mateo 13:51-58, Mateo 14:1-12
Jesús, habiendo terminado por el momento abundar sobre el tema de las semejanzas del reino de los cielos, pregunta a sus discípulos si habían entendido todo lo que tocaba el reino. Ellos dicen que sí, pero no dudo que cuando recibieron el Espíritu Santo en los Hechos 2 y para adelante, se dieron cuenta que bien poco habían entendido. No los podemos culpar por tener su vista puesta en el reino en manifestación. Su fe estaba fundada en las cosas viejas.
Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Las cosas viejas eran las profecías del antiguo testamento que desarrollaban el reino en manifestación, y ellos las creyeron y anticiparon que Jesucristo iba en aquel momento cumplir aquellas profecías. Así, la pura verdad era que no entendieron para nada la época cristiana de la cual las semejanzas predicen.
Pero creo que hay voz por nosotros en lo dicho por el Señor. ¿Quiere usted ser escriba docto? Ayer con los hermanos de Chambas, Cuba, estudiamos la historia en Lucas 10 del buen samaritano. Hablamos sobre el mesón y notamos como el buen samaritano dijo al mesonero Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
El mesón nos habla de la asamblea donde es responsabilidad de cada cual cuidar a sus hermanos y hermanas. El Señor no será deudor de nadie y así promete pagar todo cuando regrese. ¿Cómo vamos a sacar de nuestro tesoro si nada hemos puesto allí? Las cosas nuevas son las primeras que debemos estudiar, siendo el nuevo testamento, y principalmente la doctrina de los apóstoles incluido en las epístolas de Pablo, Pedro, Santiago, y Juan. Pero las cosas viejas también son de mucha importancia, y no debemos de ser negligentes del antiguo testamento, que nos enseña preciosas semejanzas que anticipan la época y día de la gracia, aunque la iglesia era un misterio no revelado, menos por prototipo. Si no seguimos diligentes en el estudio de las cosas nuevas y viejas, vamos a ser como los Hebreos. Acerca de esto tenemos mucho que decir (Cristo cumpliendo el sacerdocio según el orden de Melquisedec), y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño.
Hebreos 5:11-13 La madurez espiritual viene del estudio de la palabra, con meditación y oración, mientras caminamos en comunión con el Señor. Es nuestra responsabilidad como miembros del cuerpo de Cristo, seamos hombre o mujeres, y va a haber recompensa en el día futuro, en el tribunal de Cristo.
Lo que sigue en nuestro capítulo, posiblemente ocurrió en otra ocasión, pero otra vez nos enseña que los evangelios fueron escritos cada uno por enseñarnos ciertas verdades relacionadas con el nacimiento, vida, muerte, y resurrección del Señor Jesús, vendiendo todo lo que tenía para comprar el tesoro escondido en el campo y la perla de gran precio. Lucas pone este evento justo en el principio del ministerio de Jesús, pero aquí lo vemos justo aquí por decirnos acerca del rechazo de Israel de su Mesías. ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él.
Hacían la pregunta ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?
Jesús, como lo vemos en el evangelio de Juan, les había dicho claramente Porque he descendido del cielo…
en una forma u otra cinco veces en Juan 6. La sabiduría y milagros eran la prueba de esta verdad, pruebas indiscutibles. Su rechazo de estas pruebas era por su terca incredulidad. Se ofendieron en él, o sea, se molestaron que estas pruebas saldrían de un hombre de tan humilde procedencia. Lucas dice que lo “expulsaron” de su ciudad con fines de matarlo y sin duda, de su sinagoga cuando no lo logaron matar (Lucas 4:29). Esto fue excomunión (compárese con Juan 9:34 y el hombre ciego que fue curado por Jesús pero excomulgado también por haber dado testimonio fiel de quien era Jesús.) Al ser rechazado y repudiado por los de su país, el Señor los dejó sin hacer muchos milagros. Al salir de Nazaret, que sepamos, nunca regresó. Esto presenta una imagen de que el Señor había terminado con Israel como una nación bajo las promesas de Dios por el momento. Nos enseña también que el rechazo de la luz resulta en tinieblas. No es por nada que el capítulo siguiente nos habla de los resultados de un mundo que rechaza a Jesucristo. Vemos en Herodes las dos cosas que caracterizan al mundo; la corrupción y la violencia.
Felipe Fournier
13 julio de 2025