Mateo 19, segunda parte: El joven rico y la vida eterna

Léase por favor Mateo 19:16-26

Nuestro estudio hoy día empieza con el joven rico que quiso saber cómo heredar la vida eterna. Confieso que, por muchos años, yo había batallado de entender porque el Señor Jesús lo contestó en semejante forma. Mi problema existía en el punto de vista cristiana de la vida eterna, que por supuesto nosotros tenemos, pues siempre hemos entendido la vista cristiana de la vida eterna como se presenta en las epístolas. Juan, en sus cartas, nos presenta la vida eterna como una posesión presenta; Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 1 Juan 5:13 Pablo, en sus cartas, a menudo presenta la vida eterna como algo futuro. Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo … en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos… Tito 1:1-2

Pero el sentido del joven rico es desde el punto de vista de un judío, cuya promesa era según la ley de Moisés. Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. Deuteronomio 5:16 Este verso se cita en Efesios 6:1-3 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres … para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Entonces, entendemos mejor las palabras del Señor Jesús, tomando en cuenta que el joven rico quiso disfrutar de sus riquezas por muchos años en la tierra y le preocupaba que iba a tener poco tiempo (aunque era joven) para disfrutar sus riquezas. Quería hacer algo para obtener esta vida eterna terrenal, pero se equivocó gravemente al pensar que podía obtenerla haciendo algo bueno. En ese sentido, el Señor lo dirigió a los mandamientos y citó los de la segunda tabla de la ley, que se refieren al deber hacia el prójimo. (En el verso en Efesios 6, citado arriba, dice que es el primer mandamiento y quiere decir que es el primero relacionado con los mandamientos acerca de nuestro deber hacia el hombre, que aquí llamamos la segunda tabla de ley.) El joven afirmó haber cumplido la ley, pero el Señor sabía que no había cumplido el décimo mandamiento: No codiciarás Romanos 7:7-8 nos explica como Pablo mismo supo que no pudo cumplir con este mandamiento. …Yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia… Esta lección el joven no había entendido, o a lo mejor, no lo quiso aceptar que era culpable de haber quebrado la ley así, y así era en vano insistir en su pensamiento Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Verso 20.

El Señor no iba a dejar al joven en su ignorancia acerca de la imposibilidad que uno guardara la ley en todo su sentido. Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Esto expuso la codicia del corazón del joven. El Señor le había pedido algo para lo cual no estaba preparado; estaba apegado a sus posesiones materiales y no quería renunciar a ellas. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Yo he pensado del mandamiento de Moisés en Levítico 19 y 23; Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo dudo que este joven rico obedecía este mandamiento, ni tampoco que dejara algo de fruto de sus árboles por la bendición de los pobres y viudas, aunque confieso que no tengo escritura absoluta para apoyarme con este pensamiento. Solo estoy pensando cómo se jactaba el joven rico de haber obedecido todos los mandamientos que Jesús mencionaba, sin relación con lo demás de la ley de Moisés.

El Señor aprovechó la oportunidad para advertir a sus discípulos del peligro de la codicia; el apóstol Pablo, quien había confesado su debilidad acerca de la codicia en Romanos 7, nos escribió buena instrucción cristiana acerca del peligro de la avaricia o codicia. …Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 1 Timoteo 6:8-10.

Los discípulos quedaron maravillados acerca de escuchar esta enseñanza, siendo judíos y pensando que la abundancia económica indicaba que uno estaba agradando al Dios de Israel. Así sale su pregunta Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Su respuesta del Señor Jesús ha dejado a muchos adivinar que quiere decir Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Es, obviamente, imposible tal cosa e igual, solo el Espíritu de Dios es capaz de tocar el corazón humano, de naturaleza siempre avaro. Solo el Espíritu de Dios puede hacernos someterse ante Dios y confesar nuestro estado, totalmente perdidos y esclavizados por nuestra naturaleza. Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Dejamos los últimos versículos del capítulo hasta el siguiente estudio.

Felipe Fournier
19 octubre de 2025