Léase por favor Mateo 24:15-30
Nuestra porción de Mateo 24 empieza con los eventos que van a suceder en la segunda parte de la setenta semana de Daniel, lo que se llama la gran tribulación
, así nombrado en el verso 21 de nuestro capítulo. La línea que divide las dos partes de la tribulación se describe empezando con el verso 15; Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
Hay muchos eventos que suceden en la segunda parte, y no es mi intención desarrollarlos en muchos detalles, pues los que son muchos mas dotados que yo lo han hecho, y su ministerio es disponible en español. Si usted está recibiendo estos estudios escritos por correo electrónico, se puede usar este enlace para leer el ministerio de William Kelly, traducido por nuestro hermano Benito Carnio de Chile. Si está escuchando los estudios por voz, puede ir a la página del hermano a través de graciayverdad2.net y usando la búsqueda, puede encontrar el articulo y otros semejantes.
Quiero desarrollar solo un poco los eventos destacados relacionados con la gran tribulación, empezando con la abominación desoladora.
Daniel profetizaba de dos eventos; ambos eran eventos futuros en los tiempos de Daniel, pero en el tiempo de la vida del Señor Jesucristo en este mundo, uno ya era histórico. Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.
Daniel 11:31 El evento histórico ocurrió en el año 167 antes de Cristo, en el tiempo que llamamos “los cuatrocientos años de silencio.” Antíoco Epífanes fue un gobernante seléucida que impuso el paganismo en Judea de forma agresiva. Tras sofocar los disturbios en Jerusalén, se propuso erradicar las prácticas religiosas judías. En este año 167 a.C., sus tropas profanaron el templo de Jerusalén, interrumpiendo los sacrificios regulares e instalando un altar pagano, tradicionalmente considerado un altar a Zeus, dentro de los alrededores del templo, considerados tierras sagradas. Se dice que sacrificó un puerco sobre el altar, específicamente para degradar la adoración judía. (En la Biblia católica, estos acontecimientos están registrados de forma explícita y detallada en los libros que los católicos llaman libros deuterocanónicos; nosotros llamamos estos libros históricos como libros “Apócrifos” pues no los consideramos parte de la Biblia inspirada. El Señor Jesús y tampoco los apóstoles del nuevo testamento nunca citaban estos libros. Son interesantes para leer, como cualquier libro de historia, como los libros del historiador judío Flavio Josefo, que también escribía en detalle sobre los hechos del pagano Antíoco Epífanes.)
Se entiende por nuestro capítulo que el cumplimiento principal de la profecía de Daniel 11:31 es aún futuro. La profanación bajo Antíoco Epífanes era un prototipo del evento mucho peor en la gran tribulación. Este evento coincide con la guerra en los cielos de Apocalipsis 12:7-9 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
La esfera principal de Satanás hoy en día es el segundo cielo, una esfera espiritual en vez de ser geográfica. (Efesios 6:12 nos habla de esta esfera; Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
) Viendo la condición del mundo actual, podemos imaginar lo terrible que va a ser cuando Satanás y sus huestes se encuentra justo en la tierra. Satanás, junto con las dos personas principales de esta época, la bestia y el anticristo, formarán una trinidad de maldad como un desafío contra la trinidad divina, Padre, Hijo, y el Espíritu Santo.
El Señor Jesús, en Juan 5:43 declaró acerca de la nación incrédula Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.
Aquel que van a recibir es este pastor falso, el anticristo. Las advertencias de nuestro capítulo son para los pocos fieles, el remanente que no quiere recibir como su Mesías aquel falso, sino por fe van a confiar en su Mesías de verdad, el crucificado y resucitado Señor Jesús. Por su terrible persecución de parte de ambos los judíos infieles apostatas y los gentiles interesados en el dominio de la bestia. Sus vidas serán bien difíciles pues según Apocalipsis 13:16-17; sin la marca de la Bestia no podrán comprar ni vender nada. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia.
Sus pruebas del remanente serán ambos físicos por la persecución y espirituales por el engaño de los milagros que podrá hacer el falso cristo. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Leemos el título del Señor Jesús como el Hijo del hombre
, un título reservado con la relación de Jesús con su pueblo terrenal. Este título no pertenece a nosotros en el día de la gracia, y además se distingue en varias formas con el arrebatamiento en 1 Tesalonicenses 4:15-18, cuando Cristo viene por los suyos en secreto. Por ejemplo, vemos el verso 20; Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo.
El día de reposo solo pertenece a un pueblo bajo la ley, y no con nosotros en el día de la gracia. Además, la manifestación es un tiempo de juicio como vemos en el verso 28; Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas
(mejor traducido “buitres”.) La venida del Señor Jesús por los suyos de la iglesia y de los muertos en Cristo no será asociado con cuerpos muertos que comen los buitres sino con cuerpos vivos, resucitados de entre los otros muertos para estar con Cristo físicamente en sus cuerpos. Entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Este verso corresponde con Apocalipsis 1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.
Felipe Fournier
4 enero de 2026