Léase por favor Hebreos 3:1-6
Antes de continuar con nuestro estudio de esta carta preciosa, quiero aclarar algo acerca de la palabra usada en la versión RV 1960 y también en la vieja versión RV 1909 “expiar” o “expiación”. La palabra usada en la versión común en inglés es la palabra “reconciliación” que realmente no da el sentido correcto. La palabra usada en la versión JND es “propiciación” que nos da la idea correcta de la obra de Cristo, consumada en la cruz de Calvario. Sin querer complicar la cosa demasiado, vemos en la propiciación la obra de Cristo para Dios y su gloria. Ayer en la conferencia aquí en Aberdeen donde ahora tengo mi residencia, se dio algo hermoso sobre el verso 2 de 1 Juan 2; Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Este es el lado de la vindicación de Dios en cuanto el pecado, y el motivo por lo cual podemos predicar el evangelio a todo el mundo. El verso que nos ayuda en este entendimiento es 1 Timoteo 3:16 y lo citamos en la versión antigua, pues es un poco más exacto; Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.
Es la última expresión que no entendí antes, pues pensaba que gloria
tenía que ver con el lugar. Pero un hermano lo explicaba así, que no es el lugar, sino la forma en que Cristo fue recibido. Habiendo hecho propiciación, fue posible que Dios lo recibiera en gloria
pues la gloria traída a Dios por medio de la obra de Cristo es inmensa.
Me parece útil traducir lo que nuestro hermano con descendencia judía me escribía con el fin de corregirme sobre la palabra “expiación”:
Las 69 apariciones de la palabra “expiación” propiamente dicha se encuentran todas en el Antiguo Testamento y son variantes de un término que significa “cubrir”. Eso era todo lo que Israel tenía antes de la cruz: pecados cubiertos (NO lavados), y además solo por un año. ¡Ah, pero aun así era algo de gran importancia! El Día de la Expiación (Yom Kipur, también conocido como *Kaphar* o «Cubrir») era un acontecimiento trascendental, incluso para nosotros en el mundo «saduceo» del judaísmo reformista. Una de las bendiciones que solía escuchar era: “Que seas inscrito en el Libro de la Vida (por un año más)”.
Se entiende, me parece, muy bien que los sacrificios hechos por los Hebreos de la antigüedad no se comparen en valor al sacrificio hecho por el Señor Jesucristo en la cruz. Eran temporales y el significado en el libro de Hebreos de la diferencia entre ellos y la obra consumada en la cruz es muy grande.
También quería agregar algo del hermano Bill Gooding que algunos de ustedes conocen, acerca de las ofrendas del libro de Levítico:
- Ofrenda quemada, el Holocausto – lo que Él ha hecho (nos da la idea de la propiciación)
- Ofrenda de oblación – quién Él es
- Ofrenda de expiación – lo que yo soy
- Ofrenda por el pecado – lo que yo he hecho
- Ofrenda de paz – mi descanso en los 4 anteriores
Continuando con nuestro capítulo, vemos la superioridad de Cristo sobre Moisés y en el capítulo 4, superior a Josué. El verso uno de nuestro capítulo dice Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús…
Notamos uno de los motivos por los cuales el nombre de autor no aparece en esta carta, pues el apóstol habla un Apóstol muchísimo superior al que escribe la carta, a ese Apóstol ya lo hemos visto en los capítulos 1 y 2. Ahora veremos con más detalles al sacerdocio de Cristo. Además, se nota el llamamiento celestial, que desde el principio nos enseña la gran diferencia del cristianismo al judaísmo. El judaísmo era una religión terrenal, como hemos visto, y nuestro llamamiento es celestial. En otro tiempo ellos fueron hermanos en un llamamiento nacional de Dios, con esperanzas terrenales y una herencia terrenal. Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial…
Deuteronomio 7:6
La casa (el tabernáculo) que Moisés construyó era algo temporal con representaciones bellas de la persona y la obra de Jesucristo; sin embargo, no era más que una sombra, una esfera muy limitada, comparado con Cristo, quien es Dios y quien hizo todas las cosas, según el verso 4. Cristo ministra en la esfera mucho más grande, en todo el universo. Añade el escritor: la cual casa somos nosotros
. Hoy en día, los creyentes en el Señor Jesucristo son considerados la casa espiritual de Dios. Somos edificados juntamente para morada de Dios
, un tema desarrollado mucho más en la carta a los Efesios, pero mencionado aquí como parte del argumento. Moisés era un siervo en la casa pero Cristo es el Hijo sobre la casa. Vemos la palabra si…
en el mismo verso y una vez más tiene el sentido de que podía haber profesantes falsos entre ellos que apostataran. Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
Seguimos con este tema en el siguiente estudio, Dios mediante.
Felipe Fournier
5 de julio de 2026