Léase por favor Hebreos 9:1-12
Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
Note, amados hermanos, dos cosas en esta primera frase del capítulo 9 de nuestro estudio: tenía
y santuario terrenal
. El apóstol comienza diciendo que el primer pacto tenía
ordenanzas de culto y un santuario terrenal. El verbo tenía
está en el imperfecto. No está describiendo algo que simplemente ocurrió una vez, sino algo que caracterizaba continuamente al primer pacto durante el tiempo en que estaba vigente. Se describe entonces, en breve, el gran día de la Expiación, desarrollado en detalle en Levítico 16. Pero ahora el apóstol habla de ello desde el otro lado de la historia: aquello que tenía
el primer pacto pertenece al orden antiguo que ha sido reemplazado por algo tan superior, es decir, la obra propiciatoria de Cristo en la cruz del Calvario.
El santuario terrenal
está en contraste con lo que vimos en el capítulo anterior: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario…
El santuario ahora es, no terrenal, sino celestial, donde nuestro Señor Jesús está sentado a la diestra de la Majestad en los cielos.
Así el apóstol hace su breve resumen del primer tabernáculo y sus muebles, enfocando en el Lugar Santísimo y limitando su entrada a una vez al año, con la sangre de animales. Se presenta su debilidad en palabras destacadas: Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto.
¿Cómo se puede en verdad adorar a Dios cuando me quedo con una conciencia imperfecta? Eso vemos en el día de hoy con los que no creen en la seguridad eterna del creyente en Cristo. ¿Puedo yo adorar de veras a un Dios que acaso mañana me va a echar en fuego eterno? ¿Qué clase de dar gracias puede salir de un corazón aún con miedo de la eternidad? Lo veo yo como algo imposible, tal como era para ellos bajo el viejo pacto. Su adoración era muy limitada, pues esperaba la venida del mejor sacrificio
.
Además, la entrada era una vez al año
. ¡Qué gran contraste con el cristianismo, por el cual hay entrada continuamente en la presencia de Dios! Podemos entrar como suplicantes, así como Hebreos 4:16 nos enseña: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
El siguiente capítulo 10 nos va a enseñar algo más acerca de la posibilidad de entrar continuamente para la adoración: Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero…
Hebreos 10:19-22
Así el argumento del apóstol en cuanto a la insuficiencia del primer tabernáculo deja entender al judío profesante del cristianismo la gran pérdida de regresar a este sistema, próxima a desaparecer
. ¿Para qué regresar a tal sistema con tantos defectos, que nunca fue diseñado para ser un sistema permanente? En sí, se comunica su insuficiencia para llegar a satisfacer a las demandas de un Dios tres veces santo. El autor Hamilton Smith lo expresó de esta manera:
“Bajo tal sistema, Dios quedaba encerrado y el hombre, excluido. El sistema judío no podía abrirnos el cielo ni prepararnos para él.”
La promesa en el capítulo penúltimo del Antiguo Testamento era: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Malaquías 3:10. En el libro a los Hebreos, en verdad vemos abiertas las ventanas del cielo.
A pesar de la realidad de la deficiencia del antiguo sistema de adoración, los profesantes del cristianismo, en vez de mirar que las cosas eran una figura
, han preferido verlas como “un patrón”. No han leído nuestro capítulo con el cuidado que merece: …impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.
La palabra reformar
(según los dotados en el idioma me dicen) es poner algo en su condición correcta o hacer una corrección/rectificación. Por eso reformar
aquí no significa simplemente mejorar el antiguo sistema. Es más bien la llegada del orden nuevo y definitivo que reemplaza las sombras del antiguo.
Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros … habiendo obtenido eterna redención.
Note, por favor, que la redención que hemos recibido es eterna
.
Se usa a menudo entre los profesantes del cristianismo en nuestro día la expresión “judeo-cristiano”. Sin embargo, Dios no quiso que hubiera una mezcla de los dos sistemas. Eso veremos, Dios mediante, en el último capítulo de Hebreos.
Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio.
Hebreos 13:13.
Este campamento en nuestros días es lo que tiene los rasgos de una mezcla del judaísmo con el cristianismo. Va a haber vituperio por separarse de ello, pero es su vituperio
y vale la pena.
Felipe Fournier
20 de septiembre de 2026