Léase por favor Mateo 20:29-34,Mateo 21:1-17
Nuestra porción empieza con los dos ciegos clamando a Jesús por socorro. Parece ser el mismo evento de Marcos 10 y de Lucas 18, donde vemos a un ciego, Bartimeo. Pero aquí en Mateo son dos y no nos es dado cualquier nombre. Como hemos visto antes, son dos pues por la seguridad del testimonio de Jesús a los judíos de sus pruebas de ser Mesías de Israel, vemos el testimonio adecuado según la ley de dos. Los ciegos le conocen quien es y dicen ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
A igual de las circunstancias de Marcos y Lucas, vemos al pueblo molestos con los ciegos. Y la gente les reprendió para que callase…
Pero no, buscaron ellos la bendición del Mesías de Israel, y así recibieron lo que buscaban. Como ejemplo de Israel, eran ciegos, tal como la nación en general. Pero vemos en ellos los que entendieron y creyeron que Jesús era más que la descripción de los judíos en el capítulo 21 Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.
Hasta el punto, era cierto eso, pero no es suficiente decir que Jesús era profeta; así dicen los musulmanes. Pero a igual con las falsas religiones de los testigos de Jehová y mormones, niegan su ser divino. Por no aceptar que el mismo Dios tomó forma de hombre y descendió por el propósito de morir por los pecados del mundo, no conocen el Jesús de la Biblia, y han inventado otro Jesús de su imaginación. Estos dos ciegos nos hablan de los judíos cristianos de nuestro día que tienen sus ojos abiertos para ver quien es Jesús y recibirlo por su Salvador, pues dice en seguida recibieron la vista; y le siguieron.
bAdelantándonos al capítulo 21, vemos la entrada de Jesús en Jerusalén sobre el asno. La cita es de Zacarias 9:9 y en su totalidad nos proclama Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Se nota en nuestro capítulo que no dice justo y salvador.
¿Por qué se deja estas palabras tan importantes? Pues, porque la nación no quiso aceptar su salvación. Por un breve instante pareció que podrían recibirlo. El ejemplo de los discípulos era contagioso, y la multitud lo honró, aclamando como el Hijo de David y como el que había de venir en nombre del Señor. Pero la realidad de su fe pronto se puso a prueba, pues al entrar en la ciudad surgió la pregunta: ¿Quién es este? La respuesta de la multitud no demostró ninguna fe verdadera.
Una breve pausa para reflexionar sobre el tema principal del libro a los Hebreos; vemos allí dichos que han preocupado a muchos acerca de la posibilidad de perder la salvación. Vemos por ejemplo Hebreos 6:4-5, viéndolo con los ojos del entusiasmo de esta multitud donde en la mayoría no había una fe verdadera; Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero…
¿No vemos todos estos atributos en esta multitud que clamaban ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
? Estos no eran personas de fe personal y salvadora, sino atraídos por el entusiasmo del momento. Así los pasajes en Hebreos que traen dudas a unos creyentes verdaderos, no deben, pues refieren a profesantes falsos. El peligro por ellos era la tentación de regresar a su antigua religión, pero fuera imposible ser otra vez recibido en la sinagoga después de bautizarse en el nombre de Jesús. Con el bautismo, se separaron en forma externa de la perversa generación que habían crucificado a Jesús. Para regresar, tendrían que apostatar y decir que si, estaba bien por la nación crucificar aquel impostor Jesús. ¿Puede un creyente en Jesús de verdad hacer tal cosa? Yo digo que no.
He vagado el tema de nuestro capítulo. Regresando, vemos el Rey limpiando el templo, cosa que solo el Mesías verdadero podría hacer, y cosa que había hecho al principio de su ministerio según Juan 2. Que ellos habían ignorado aquel declaración y vueltos al mismo sitio con las mismas actividades de defraudar al pueblo, es otra indicación de su completa infidelidad y la ausencia de cualquier arrepentimiento. Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.
¡Que bondad divina vemos en la persona de Jesús! Rechazado por la nación no arrepentida, el Señor sigue su ministerio de gracia y amor menos de una semana antes de su crucifixión y muerte. Hasta los niños, los que Jesús había usado como ejemplo de la sencillez y humildad, le rinden a Jesús el honor que merecía. Vemos después como los lideres se molestaron por la alabanza de los niños a Jesús y pidieron a Jesús que les hiciera callar. Jesús les cita del Salmo 8:2 donde leemos como Dios usa lo que quiere para la alabanza de su nombre. Antes había dicho que las mismas piedras clamarían su alabanza, y aquí vemos a los menospreciados niños haciendo lo que los adultos, arraigados en su religión, rehusaron hacer. Así vemos las palabras solemnes Y dejándolos, salió fuera de la ciudad a Betania, y posó allí.
Físicamente y espiritualmente fueron dejados en su incredulidad y las consecuencias de lo mismo.
Felipe Fournier
9 noviembre de 2025