Léase por favor Mateo 24:4-14
El estudio de la profecía tiene sus dificultades en varios aspectos, y confieso que, en años pasados, por la influencia de algo dicho por un hermano muy respetado, me limitaba en su estudio. No creo que era la intención del hermano así influirme; lo más probable es que su intención era advertirme que el estudio de la profecía podría convertirse en nada más que una cosa intelectual sin comprender su significado espiritual. Lo que el hermano dijo es eso “puedo estar en mal estado de alma y aun así disfrutar de una predicación sobre la profecía.” Le dije yo, pues ¿Cómo? Me contestó “la profecía es siempre conectada a la tierra y no al cielo.” No explicaba más y continuábamos conversando de otros temas. Pero su dicho se quedó, desgraciadamente, en mi mente.
Es muy cierto que la profecía tiene por su tema las cosas que acontecerán en la tierra, e Israel era y es el pueblo terrenal de Jehová. Acaso hay en nosotros, siendo un pueblo celestial que no forma parte directa en la mayoría de la profecía, un egoísmo que dice “no me interesa pues no me toca directamente estos acontecimientos.” Pero a la vez, la profecía tiene por su tema el testimonio de Jesús, Mesías de Israel, rechazado y crucificado, pero resucitado y ascendido a la diestra de Dios. Después del arrebatamiento de la iglesia, el Hijo del hombre empieza su obra de nuevo con su nación, y eso está relacionado con su honor, su gloria, y su alabanza. Así toda cosa que se relaciona con el honor de nuestro Redentor y Salvador de verdad nos debe interesar. Yo pienso que si este hermano estuviera vivo hoy (está con el Señor hace más de veinte años) él estaría triste que yo confundí sus palabras para pensar que no vale la pena estudiar la profecía.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
2 Timoteo 4:7-8 Tenemos la tendencia de pensar que su venida
en este verso refiere al arrebatamiento; pero en la traducción Rey Santiago y Darby, en inglés, la palabra se traduce “manifestación.” El amar su manifestación quiere decir que amamos el día cuando el Señor Jesús será honrado y conocido por el remanente fiel como su Mesías, y esto entre un gran arrepentimiento por haberlo rechazado y crucificado en su primera venida. Así digo que vale la pena considerar estos capítulos 24 y 25 de Mateo, junto con mucho del libro de Daniel y otros libros proféticos, pues aunque la mayoría no tienen que ver con la iglesia y esta época de la gracia que nosotros disfrutamos, si tienen que ver con la gloria de nuestro Salvador. Es triste poner a un lado todo lo que la Biblia nos enseña que es para nosotros, aunque no necesariamente sobre nosotros.
Volviendo a nuestro capítulo 24 de Mateo, vemos a los discípulos como si fueran un pequeño remanente de judíos fieles, esperando en fe por su Mesías de verdad. Acaso eso nos dificulta, sabiendo nosotros que ellos formaron después los primeros participantes en el día de la gracia y de la iglesia que Dios formaba en el libro de los Hechos, pero así es. Ellos vivían entre una nación rebelde que en pocos días iba a negar que Jesús era su Rey, su Mesías, y decir No tenemos más rey que César.
Así el remanente en aquel día futuro serán los de las dos tribus de Judá a Benjamín que por fe esperan a su Mesías, Jesucristo, y rehusarán poner su confianza en el falso Mesías, el anticristo, y no pondrán su confianza en la Bestia ni tomarán su marca. Isaías 8:15-16 lo describe así Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados. Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos…
Nuestro capítulo dice Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
La manifestación del Señor en relación a los judíos será para la liberación del remanente judío y para la restauración de la nación de Israel. Sin embargo, existen estos problemas, ya mencionados, entre el Señor y su pueblo terrenal; eso debe resolverse primero; es decir, la culpa de los judíos por rechazarlo y crucificarlo hace 2000 años. El período de lo que llamamos la tribulación
será usado por Dios para humillarlos y traerles hasta el punto en que confesarán su culpabilidad nacional (su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos
Mateo 27:25) en su crucifixión, después de lo cual lo recibirán como su Mesías. Esta obra de arrepentimiento se logrará en un remanente creyente solamente; la mayoría del pueblo (apóstatas) seguirán al Anticristo y serán destruidos por sus opresores, es decir, los ejércitos del Rey del Norte que devastarán la tierra de Israel al final de la Gran Tribulación
(Daniel 11:40-45).
Hasta el versículo 14 de nuestro capítulo vemos lo que el Señor llama en el verso 8 el principio de dolores.
Estos acontecimientos forman los primeros seis sellos
de Apocalipsis 6 y pasarán durante los primeros tres años y medio de la tribulación, la setenta semana de Daniel. Lo que sucede después, empezando con el verso 15, llamamos la Gran Tribulación
y forma la segunda parte de la semana. Hay la tendencia, viendo las guerras y controversias justo ahora de muchas naciones en contra la nación de Israel, pensar que estas profecías están cumpliéndose ahora, pero no es así. Lo que vemos ahora son sombras, pero no son el cumplimiento de las profecías de este capítulo. Los que confundan estas cosas, entonces llegan a decir cosas como la muy mala aplicación del verso 13; Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Imagino que no soy el único que ha escuchado personas de la profesión cristiana usar este verso como la prueba que uno salvado, puede perderse, pues no se preservó hasta el fin. La verdad de este verso es muy al contrario. Los judíos no preservados, martirizados por su fe en Jesucristo en vez de confiar en el Anticristo, tendrán una herencia celestial. Los que son preservados hasta el fin serán salvos para entrar en el reino milenial de Señor Jesús.
Continuamos, Dios mediante, en el próximo estudio.
Felipe Fournier
28 deciembre de 2025