Mateo 26: El Señor Jesús ungido, los corazones revelados

Léase por favor Mateo 26:1-16

Vemos en el principio de este capítulo dos lugares bien distintos en su carácter. Primero, vemos la maldad del corazón humano y religioso manifestado en los lideres de Israel, juntándose en el patio del sumo sacerdote, conspirando su homicida. Eran los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo, escrupulosos para guardar el sábado pero a la vez, conspirando usar engaño para prender a Jesús con fin de matarlo. ¡Que revelación de la condición caída del ser humano!

Pasando de aquel lugar de maldad, vemos a los discípulos reunidos en una cena para honrar a Jesús. El evangelio de Juan nos cuenta varios detalles que no encontramos aquí en Mateo. Eran seis días desde la llegada de Jesús a esta casa de Simón el leproso. Sin duda, ya no tenia la lepra pues seguro Jesús lo había sanado. Parece que los tres hermanos, Lázaro, Martha, y María habían alquilado una vivienda en la casa. Sus nombres no se encuentran aquí en Mateo, pero sabemos el amor que Jesús tenía por estos tres seguidores, habiendo levantado de los muertos a Lázaro. Es la sexta vez en este evangelio que el Señor les había advertido a sus discípulos de su muerte inminente. La primera vez es en el capítulo 16:21 cuando Pedro le dijo que eso no debe pasar con las palabras Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. ¿Cómo podía el Señor Jesús tener compasión de si mismo, si Dios iba a tener compasión con nosotros? Fuera una cosa imposible, pero a Pedro y los demás discípulos, a pesar de escuchar tantas veces acerca de la muerte de la cruz esperándolo a Jesús, no lo comprendieron todavía.

Hubo quien lo entendía en alguna forma; era María, aunque aquí solo nos dice que era una mujer. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. Era la devoción de un corazón que había sentado a los pies de Jesús anteriormente (Lucas 10:39), dejando el servicio para meditar y gozar de la presencia de su Señor. Este hecho de derramar lo que había guardado y ahorrado nos habla de la adoración. Procede de un corazón de antemano preparado por la contemplación de su persona. Si pasamos la semana totalmente absorbida en los quehaceres y cosas mundanas, no debe ser de sorpresa si nos encontramos con corazones fríos el día domingo.

También en el evangelio de Juan vemos a María ungiendo sus pies, y aquí es su cabeza. Ella ungió tanto su cabeza como sus pies, pero Mateo, enfatizando su carácter real, menciona que su cabeza fue ungida, como corresponde a un rey; recordamos como Samuel ungió la cabeza de Saul tanto como ungió la cabeza de David (1 Samuel 10:1, 16:12) Juan, enfatizando su Deidad, nos dice que sus pies fueron ungidos, aunque un gran siervo como Juan el Bautista no era digno de desatar sus sandalias.

¿Qué quieren decir las palabras del Señor Jesús cuando dijo De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella? No creo que quiere decir que, al hablar el evangelio, hay un requisito de contar la historia de María. Es cuestión de corazones tocados por la gracia del Señor Jesús, que se manifiesta después en la devoción y adoración. Si hace falta eso en la vida de un profesante, se debe cuestionar si ha habido una obra del Espíritu Santo en su corazón. El evangelio de la gracia se ve como muy diferente de la predicación de algunos de reformarse la vida con el fin de escapar el juicio. No fue la ley de Moisés que influía a María hacer esta unción del Señor Jesús, sino un corazón rebosando de amor por su Salvador.

Vemos justo después que Judas salió, buscando recuperar la pérdida de la venta del perfume y el robo de algo de este dinero, otra cosa que aprendemos del evangelio de Juan. Éxodo 21:32 nos cuenta Si el buey acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos de plata… Así vemos el corazón corrupto de Judas, y la maldad del liderazgo de Israel. A Jesús le pusieron el precio de un esclavo. ¡Que gran contraste vemos en esta escena entre María y Judas! Los dos habían acompañado a Jesús por estos tres años y medio, pero ¡que diferencia en su vista del Señor! Esto también nos sirve de ilustración la gran importancia de lo que sigue, eso es, el Señor pidiendo de sus discípulos hacerle memoria. Como a menudo cantamos y leemos Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan… ¿Tiene importancia la expresión la noche que fue entregado? Indudablemente nos destaca la agonía de alma del Señor Jesús como hombre de verdad cuando instituyó lo que llamamos “la santa cena.” Mientras los discípulos se habían ocupado con pensamientos de los pobres y el dinero así “malgastado”, nuestro Señor Jesús en su gran amor se preocupaba de ellos. Guardamos esto para el siguiente estudio, Dios mediante.

Vaya a Vínculos de interés para estos estudios y otras meditaciones.

Felipe Fournier
15 febrero de 2026