Léase por favor Hebreos 8:1-6
Vemos por segunda vez en esta carta al Señor Jesús sentado a la diestra de Dios. Lo vimos en el capítulo 1, verso 3, en este lugar de preeminencia, como resultado de la grandeza de su obra de propiciación por los pecados.
Es el lugar donde Pedro proclamó, muy temprano en la historia cristiana: El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador…
Hechos 5:30-31.
El primer mártir cristiano, Esteban, al partir bajo una lluvia de piedras, habló así: …lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.
Hechos 7:55-56.
Pablo, en la carta a los Romanos, escribiendo el precioso capítulo ocho como un resumen de la grandeza de la salvación consumada por Jesús, nos dice algo similar a lo que encontramos en nuestro capítulo, aunque sin la explicación detallada que tenemos en Hebreos: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Romanos 8:34.
Pablo también explica algo de la grandeza de esta posición en Efesios 1:19-21: …según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.
Y en Colosenses 3:1-2, el apóstol habla de nuestra vida, escondida en Cristo, en el mismo lugar donde Él ya está: Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Dos veces más en esta carta veremos a Jesús en este lugar de preeminencia, y cada vez el sentido tiene un énfasis un poco diferente.
Al considerar la superioridad de Cristo sobre el sacerdocio aarónico, es muy importante notar que Cristo está sentado. No había en los muebles del tabernáculo ni del templo ningún asiento.
¿Por qué? ¿No se cansaban los sacerdotes en su trabajo? Claro que sí. Pero en el prototipo vemos no solamente las semejanzas, sino también las debilidades y flaquezas del viejo sistema de adoración.
Este hecho nos enseña que la labor de aquellos sacerdotes nunca terminaba. Los sacrificios que ofrecían tenían que repetirse una y otra vez. El apóstol hace destacar esta verdad en el capítulo 10 de nuestra carta: …nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse…
¿Se acuerda del sacerdote Elí, de los días de Samuel? El sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová…
1 Samuel 1:9. Aquí vemos la introducción de la silla, y esto nos enseña una buena lección acerca del bajo estado del sacerdocio aarónico en aquel entonces. Más adelante volvemos a ver a Elí: Elí estaba sentado en una silla vigilando junto al camino…
En aquel momento le llegaron noticias terribles: la muerte de sus dos hijos viles, la derrota de los israelitas por los filisteos y la pérdida del arca de Jehová. El arca de Dios ha sido tomada. Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque era hombre viejo y pesado.
1 Samuel 4:13-18.
Al añadir la silla a los muebles del lugar de adoración bajo el viejo pacto, hubo consecuencias graves y cayó una maldición sobre la familia de Elí.
Pero ahora leemos acerca de Cristo: …ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
Este santuario celestial se llama aquel verdadero tabernáculo
porque el anterior era solamente una representación, una sombra de las cosas celestiales. El verso 5 dice: …los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales…
Si el santuario verdadero está legítimamente en el cielo, ¿cómo puede, entonces, haber un santuario verdadero
aquí en la tierra? La cristiandad actual sigue construyendo “santuarios” magníficos por falta de entendimiento de esta verdad.
Para los hebreos de aquel entonces, a quienes fue dirigida nuestra carta, este punto era muy importante. ¿Cómo iban a regresar al santuario terrenal cuando el sacerdote, tan superior a Aarón, el sacerdote del nuevo orden de Melquisedec, está sirviendo a la diestra de Dios en el santuario verdadero?
El verso 6 deja muy claro y fuerte el argumento del apóstol: Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
Jesús ya había anunciado a la mujer en el pozo de Jacob el porvenir de esta nueva adoración en espíritu. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre … Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Juan 4:21-24.
Esta adoración hace mucha falta hoy en día. La cristiandad tiene un coro magnífico, con ropa espléndida, y un predicador muy elocuente, y a todo eso lo llaman “adoración”. Pero no lo es.
Terminamos este estudio con la presentación de ofrendas y sacrificios
: Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.
Sabemos que Cristo se ofreció a sí mismo como ofrenda por los pecados, pero el tema aquí es la adoración superior a la del santuario terrenal. Así, Hebreos 13:15 nos enseña: Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
Ofrezcamos
nos dice que los sacrificios y las ofrendas de alabanza son nuestros, pero son presentados a Dios por medio de nuestro sumo sacerdote. Hay mucho más que decir sobre este tema, pero tendremos que conservarlo para otro estudio.
Felipe Fournier
6 de septiembre de 2026