Léase por favor Marcos 8:34-38, Marcos 9:1-8
¿Qué quiere decir seguir a Jesús, o ser discípulo de Jesús? ¿Es un mandato del Señor, o es algo opcional? El Señor aquí no está hablando del evangelio, o de la salvación del alma, sino la salvación de una vida, aunque si hay la posibilidad que uno, en busca del mundo y sus ventajas, llega a perder su alma. Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
La idea de tomar la cruz no hubiera tenido cualquier significado entendible antes, en los tiempos del antiguo testamento, pues la idea de ser crucificado era una invención de los Romanos crueles. Pero Jesús aquí lo usa, antes del tiempo cuando el iba a llevar su cruz hasta el lugar de la Calavera, pues al ver a un hombre llevando una cruz, de una vez se nota que las cosas mundanas ya no le interesan. Va para una muerte infamante y no va a pensar de otra cosa. Así el Señor usa esta ilustración para enseñarnos que el precio de seguir a un Cristo rechazado es dejar atrás las cosas mundanas. Así el Señor está conduciendo a sus discípulos afuera del real, llevando su vituperio, como nos enseña Hebreos 13. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.
Aunque no es un mandato del Señor ser discípulo, se ve que hay un premio. Todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
A menudo usamos el ejemplo de Lot en el libro de Genesis como uno que trato de salvar su vida, con una vida cotidiana bajo la influencia de los pecadores de Sodoma. Perdió todo, incluso su familia, por esta aventura mala. Acaso sea un poco fuera del tema de nuestro capítulo, pero veo algo aquí que quiero mencionar, acerca de los hombres homosexuales de Sodoma. Hay los que se justifican diciendo que son homosexuales de nacimiento y así Dios los hizo con esta tendencia y por eso no hay nada de malo en la práctica. A tales digo, y creo que las escrituras apoyan esto, que la responsabilidad nuestra por ser discípulos de Jesús es negar a nosotros mismos, cualquiera que sea nuestra tendencia natural hacia el pecado. A veces veo a niños de los pueblos indígenas de los EU, y llevan camisas hablando de ser sobrio. Ellos reconocen una tenencia y debilidad hacia el abuso de alcohol y no lo justifican, sino buscan negarse a si mismo por evitar las consecuencias de una vida controlada por el alcohol. Aunque no tengo porque pensar que están siguiendo a Cristo, me doy cuenta de algo practico por nosotros, profesantes de ser discípulos de Jesús. Si no nos negamos, vamos a perder nuestra vida de ser una vida de gloria al Señor, y así el Señor va a ser avergonzado de nosotros y nosotros avergonzados delante de él en aquel día de la gloria. Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.
1 Juan 2:28
Continuando al capítulo 9, vemos como el Señor iba a mostrar a sus discípulos, o por lo menos tres de ellos, la gloria venidera, aunque postergada. Acaso por oír que Jesús iba a morir, crecerían que la venida gloriosa nunca iba a suceder, pero no, no es así. El humilde Señor Jesús, el carpintero, va a ser glorificado y los discípulos vieron esta transfiguración. Nos dice también específicamente que era Seis días después.
Puede ser que esto nos habla de los seis mil años de la historia humana, una historia de fracaso total de parte el los hombres en responsabilidad y después de tal, Jesús va a venir en su gloria. (Es una sugerencia, y nada más.) Pedro nunca perdió esta vista del Señor transfigurado en su gloria, pues escribe de ella en el primer capítulo de su segundo libro. Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad … cuando estábamos con él en el monte santo.
2 Pedro 1:18
Había dos hombres famosos en la historia de Israel, dos hombres que los discípulos, por una forma que no conocemos, reconocieron. Moisés, quien murió, representa a los muertos en Cristo. Y los muertos en Cristo resucitarán primero.
1 Tesalonicenses 4:16 Elías, que fue al cielo sin morir, representa a los que serán arrebatados vivos. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire.
Pedro, quien a menudo hablaba fuera de tiempo, hizo la sugerencia que se hiciera en aquel lugar gloriosa algo más permanente, pero sin saber se equivocaba de nuevo, poniendo al Señor en un nivel igual como su nación. Del capítulo 8 ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.
Pedro, en aquel momento, confesaba a Jesús como uno mucho mayor que ellos, el Cristo o el Mesías. Pero aquí, entusiasmado por la vista gloriosa, no entendía lo que decía y la nube tenía que esconder a los profetas y la voz del Padre pronunció el error de sus palabras de Pedro. Este es mi Hijo amado; a él oíd. Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.
Amados hermanos, es la única forma que nosotros también prosperemos espiritualmente, que tengamos nuestros ojos fijos en Jesús solo.
Felipe Fournier
28 julio de 2024