Marcos 14: La casa en Betania, el Señor ungido

Léase por favor Marcos 14:1-11

Los contrastes en nuestro capítulo son fuertes y destacados; por primero, vemos mencionado juntos ambas la fiesta de la pascua y la fiesta que sucedía inmediatamente después, los panes sin levadura. Las fiestas fueron dadas por Jehová como prototipo del mismo Salvador entre ellos y sus consecuencias en la vida de los que tienen fe. Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 1 Corintios 5:7-8 Los religiosos anticipaban celebra estas fiestas mientras contemplaban homicidio. …buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle por engaño y matarle. No vieron ninguna contradicción en lo que planeaban con las fiestas de Jehová. ¡Que testimonio fuerte del autoengaño que puede ser la religión! Que tengamos cuidado que nuestra profesión de fe en Cristo no llegue a ser nada más algo externo por los demás en vez de un corazón sincero hacia nuestro Señor Jesucristo.

Pero después, vemos una escena de amor, descrito en Mateo, Marcos y Juan, de una mujer (que por el evangelio de Juan sabemos que era María de Betania, hermana de Marta y Lázaro) ungiendo los pies del Señor Jesús en vista de su muerte. (En el evangelio de Juan, el único lugar donde ella se nombre, la vemos ungiendo su cabeza. Siendo que Marcos nos presenta el Señor como el siervo perfecto, vemos a ella ungiendo sus pies. Sin duda, ella hizo los dos.) Una y otra vez el Señor les había contado de la muerte que lo esperaba, pero solo una escuchaba y entendía. Cuanto entendía, no sabemos con amplitud, pero se sabe por las mismas palabras de Jesús Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. ¿No hubiera sido más importante a todos los demás si con la misma anticipación hubieran visto que el Señor iba a ser crucificado en poco tiempo? Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:16

Después de este evento tan bello, otra vez vemos el contraste con Judas, el traidor. Los detalles vemos en Juan, explicándonos que él fue la fuente de la queja hecha por otros discípulos. Hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Judas no tenía vida nueva, pues no era renacido. Sus pensamientos eran siempre carnales y no podían ser otra cosa. Pero se nota como los demás, o sea, por lo menos algunos de los otros discípulos, fueron contagiados con sus palabras y también empezaban a participar en la queja contra María. Así se nota como podemos participar con los inconversos en sus malos hechos o palabras, pues tenemos todavía esta naturaleza pecaminosa. Ellos no pueden subir a donde nosotros podemos andar, si andamos en el Espíritu. Digo, pues: Andad en el Espíritu… Gálatas 5:16 Pero si podemos bajar a donde están ellos. Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 1 Corintios 3:3

Judas, al no poder conseguir su dinero deseado a través de la venta del perfume derramado sobre el Señor, fue a buscar otra fuente de ingreso perverso, por vender el Señor Jesús por treinta piezas de plata. Como sabemos, este dinero que tanto deseaba, no le daba nada de felicidad, sino remordimiento al punto de suicidarse. Así Satanás, fuerte para engañar, fin de cuentas no da al hombre nada de recompensa por haber sido engañado. Como hace mucho un hermano fiel que siempre nos aconsejaba a nosotros jóvenes (grupo que ya no puedo incluirme, pero los consejos son válidos por nosotros mayores también) “Satanás no es vuestro amigo.”

Continuamos con el hermoso evento del partimiento de pan dado por el mismo Señor la noche que fue entregado la semana que viene, si el Señor disponga.

Felipe Fournier
20 octubre de 2024