Léase por favor Marcos 13:1-37
Hace muchos años un hermano que trabajaba en la obra del Señor y viajaba con este motivo me dijo algo que me parece, después de reflexión, me dejó con un entendimiento incompleto. Estábamos en un lugar juntos, yo sirviendo de interprete al español, y el hermano me dijo esto; “Puedo estar en mal condición espiritual y disfrutarme aun de una lectura bíblica sobre la profecía.” Notando mi confusión a este dicho añadió “pues la profecía siempre me conecta a la tierra.” Yo debería haber hecho más preguntas de aclaración pues hay una gran parte de la escritura en ambos el antiguo testamento y el nuevo que habla de la profecía, incluso todo el capítulo 13 de Marcos, donde estamos estudiando. Acaso por eso, por muchos años he evitado el estudio de la profecía con el temor de seguir en mal estado espiritual y pensarme otra cosa. Estoy seguro ahora que no era la intención del hermano dejarme con la idea de dejar a un lado tanto de la Biblia por este temor, pero así sucedió.
Ya un poco tarde, estoy tratando de tener una apreciación de la profecía y tomar en cuenta este verso de Apocalipsis 19:10. Vemos el contexto en el verso que antecede; Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Esta expresión el testimonio de Jesús
se encuentra siete veces en el libro de Apocalipsis, un libro que en su gran parte tiene todo que ver con la profecía. Pero tomando el dicho del hermano acerca de la profecía y su conexión con la tierra, recordamos el verso en Efesios 1:9-10 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Así el propósito de Dios en compartir con nosotros lo que va a suceder es por interesarnos en la gloria del Señor Jesucristo, tanto en la esfera celestial como en la esfera terrenal. Es egoísta de nosotros pensar que todo en la Biblia tiene que ver con nosotros mismos en la época de la gracia. No es así pues Dios hizo promesas a su pueblo terrenal y también a las naciones de los gentiles que no son de nuestra época. Lo que si sabemos es que todo tiene que ver con la gloria del Hijo de Dios e Hijo del hombre, Jesucristo, y por eso nos debe interesar mucho, a la vez cuidándonos de no tomar el tema como algo solo intelectual, apacentando mi curiosidad del porvenir.
El hermano Bruce Anstey, en su libro de meditaciones sobre Marcos, toma seis páginas haciendo un resumen de eventos proféticos desarrollados en nuestro capítulo, pero incluyendo citas de Isaías, Daniel, Zacarias, y por supuesto, Apocalipsis. Espero que este libro sea disponible en español y si lo es, seguro que se puede obtener del hermano Jesús (Chuy) Garza. Pero siendo que trato siempre de hacer estos estudios menos de diez minutos o mil palabras, me queda solo quinientos palabras para hacer resumen.
Los eventos del capítulo suceden entre los dos eventos que en si contiene lo que llamamos “la segunda venida de Jesucristo.” El primer evento, de que no se habla el Señor en este capítulo, es el arrebatamiento que nosotros esperamos a cada momento. El segundo evento es la Manifestación del Hijo del hombre. Entre estos dos eventos vemos la setenta semana de Daniel dividido en dos partes de tres años y medio, la tribulación y la Gran tribulación. La división de estas dos partes se nota en el verso 14 de nuestro capítulo donde el mismo Señor cita el profeta Daniel. Empezando con el verso 5, vemos eventos relacionados con la primera parte de la tribulación cuando Satanás va a usar su iglesia profesante sin cualquier verdadero cristiano para administrar el mundo. Lo vemos en la iglesia romana católica que está tan metida en la política hoy en día, pero será en aquel entonces el conjunto de sectas con la profesión cristiana pero falsa. Sus dos siervos fanáticos, la bestia (cabeza política del imperio romano revivido) y el Anticristo (cabeza religiosa) se revelan más destacados en la segunda mitad. La gran mayoría de los Judíos (las dos tribus de Judá y Benjamín) van a creer que el Anticristo es su Mesías, mientras un remanente (representado en nuestro capítulo por los discípulos) van a leer este capítulo entre otros y entender lo que va a suceder. Su confianza va a ser que el crucificado y resucitado Jesús es el Mesías verdadero y no van a aceptar el falso profeta. Estos eventos son desarrollados en los símbolos de los primeros cuatro sellos de Apocalipsis 6. El verso 14 anteriormente notado nos da la introducción de la Gran tribulación que contiene la mayoría de la profecía.
Este remanente de fieles va a predicar el evangelio del reino, no solo en su nación sino en el mundo entero. Vemos prototipo en los apóstoles en los Hechos 11, donde la persecución hizo que huyeron de Judea y predicaron a los gentiles el evangelio de la gracia. El error de los que se llaman los Testigos de Jehová (entre muchos otros) es que están tratando de predicar el evangelio del reino en nuestro día.
El verso 26 nos habla de la última parte de la segunda venida, la Manifestación del Hijo del Hombre, Jesucristo. El resto del capítulo enseña las amonestaciones del Señor al remanente de prestar atención a estos acontecimientos y estar velando por esta manifestación. Nosotros estamos velando, no por la manifestación sino por el arrebatamiento, sin embargo, prestamos atención pues podemos hacer la aplicación a nosotros mismos: Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Felipe Fournier
13 octubre de 2024