Léase por favor Marcos 16:1-20
Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.
La historia de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos es más breve en Marcos, comparado con las historias más detalladas en los otros evangelios. En Mateo, el evangelio que enfoca más en el Señor Jesucristo como el Mesías de Israel, leemos de la incredulidad y terquedad tan destacado del liderazgo de Israel, sobornando a los soldados para esconder la verdad de la resurrección. En Lucas leemos la historia tan bella del Hijo del Hombre, resucitado de los muertos, caminando y escuchando las tristezas de dos de sus discípulos (que no eran de los doce), y explicándoles desde las profecías y salmos la verdad de la necesidad de su sufrimiento antes de su gloria. En Juan, donde el enfoque es del Hijo de Dios descendido del cielo, leemos detalladamente de la devota María Magdalena, en su ignorancia buscando el cuerpo de su amado Señor, solo para verlo cara a cara en su cuerpo resucitado y escucharlo decir las benditas palabras No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Juan 20:17 En nuestro evangelio, Marcos nos da los detalles breves en tres partes; primero, la cuenta de su resurrección, versos 1-8; segundo, el reporte de varios acerca de haberle visto y la incredulidad de los oyentes, versos 9-14; por último, la comisión que dio a sus discípulos y su ascensión a la diestra de Dios, versos 15-20.
Volviendo al verso acerca de la palabra del ángel a las mujeres, que digan a sus discípulo y Pedro que iban a verlo a Jesús en Galilea; ¿Por qué destacado está el nombre de Pedro? Esa pregunta me hizo un hermano en Rio San Juan mientras hablaba yo sobre el tema de la resurrección que tuvimos en 1 Corintios 15 durante la conferencia. No se menciona así en los otros evangelios. Mi pensar es eso, que acaso Pedro, por su gran vergüenza de haber jactado de cuan fiel iba a ser a Jesús, haberlo negado tres veces, pensaba que ya no iba a ser considerado como uno de los discípulos. Es solo en Marcos que leemos la advertencia a Pedro después que lo negó la primera vez, Y salió a la entrada; y cantó el gallo.
El Señor Jesús, conociendo su corazón, asegura su amor hacia su discípulo fracasado por mencionarlo por nombre específicamente.
Continuando el tema de Pedro brevemente, vemos en Lucas y 1 Corintios 15 que el Señor le apareció en particular. Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.
Lucas 24:34 Resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce.
1 Corintios 15:4-5 Esta entrevista en privado me parece haber sido la restauración de Pedro a solas, mientras en Juan 21 leemos de su restauración en público, en presencia de otros discípulos. Así vemos como Pedro, completamente restaurado, podía decir a los Judíos oyentes en los Hechos 3:14-15 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
La cuenta de la entrevista con María Magdalena en el jardín de la tumba, que solo se cuenta con los detalles en Juan 20, aquí vemos en pocas palabras; Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.
Esto de los siete demonios se cuenta también en Lucas 8, y así nos da una pequeña apreciación por el gran amor que tuvo María Magdalena por el Señor Jesús. Aunque ignorante, en ella había el afecto tremendo que el Señor apreciaba, y así primeramente, antes que todo lo demás, apareció resucitado. Creo que hay una lección allí por nosotros, que la apreciación de la obra del Señor por nosotros es más importante que mucho conocimiento de las escrituras, sin que nuestros corazones no estén enamorados con él. Eso era el defecto de los de Éfeso de quien leemos en Apocalipsis 2:4-5 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído…
Nuestro evangelio termina con la gran comisión que el Señor dejó a sus discípulos, de predicar a toda criatura
dando a entender que el evangelio no iba a ser limitado a Israel. Además, solo aquí en Marcos vemos al Señor reprendiéndolos por su incredulidad de la resurrección, pero eso no limite su gran comisión, pues podemos decir, como ellos, nosotros a menudo somos también “creyentes incrédulos.” Algunos han batallado sobre el significado de El que creyere y fuere bautizado, será salvo.
En ninguna escritura se relaciona el bautismo con la justificación o la reconciliación, pero hay otras escrituras que relacionan el bautismo con la salvación. Esto se debe a que la salvación es una palabra de amplio contenido, e incluye la separación y salvación de este mundo. Habrá, desgraciadamente, muchos bautizados que serán entre los después mencionados el que no creyere, será condenado.
Las señales que se mencionan se explican en el último versículo; Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.
Ya que la palabra ha sido confirmada, las señales mayormente han acabado. Así el apóstol Pablo encomendó a los ancianos de Éfeso en Hechos 20:32, no a la venida de los carismáticos, sino a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.
Felipe Fournier
15 diciembre de 2024