Léase por favor Mateo 10:23-42
Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
Notamos que este capítulo principalmente tiene que ver con Jesús enviando a sus discípulos a la nación como testimonio de la venida del reino, pues “Cristo” quiere decir Mesías, y el Mesías, hijo de David, esta por reinar y corregir todos los malos de los hijos de Israel. Pero en vista de la incredulidad que Jesús anticipaba, podía haber entre estos apóstoles la afrenta de ella. Pero, su verdad se va a manifestarse. Esto sucede cuando, a prueba de su persona y su majestad, el Señor Jesucristo se manifieste como Salvador del remanente fiel en aquel día aun futuro. Es bien difícil por cualquier hablar la verdad y enfrentarse con los que dicen de uno que es mentiroso y no lo creen. Acaso por eso somos nosotros lentos y cobardes para proclamar el evangelio de la gracia; tenemos miedo de los que no lo creen y puedan burlarse de nosotros por decir tal cosa. Sin embargo, la verdad ha de manifestarse y triste por nosotros haber escondido la verdad por miedo de no ser creído.
Nosotros acaso tememos la burla de otros, pero los apóstoles eran sujetos a mas que burla; hasta ser martirizados, y la historia cuenta que así fue con todos menos Juan. Su hermano fue muerto por Herodes en el libro de los Hechos. A Pedro el Señor le dijo en Juan 21 que con su muerte como mártir iba a glorificar a Dios. Pero los que deben tener miedo son los que rechazan el mensaje, no los mensajeros por tan fuerte pueda haber sus sufrimientos. Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
Recordamos que Satanás, atacando a Job, le fue dado permiso de afligir su cuerpo, pero no darle muerte. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; más guarda su vida.
Job 2:6 Pero a veces Satanás puede hasta matar a una persona, sin embargo, allí termina su poder. Algunos han usado este versículo para decir que las personas que mueren sin fe, han de ser destrozados por no continuar, o sea ser aniquilados. Pero la palabra traducida “destruir” no quiere decir aniquilar. Esto se prueba con las palabras del Señor Jesús en Marcos 9:46 …donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
¿Cómo podemos reconciliar los versos 34-36 con lo que Pedro enseñaba en Hechos 10:36? No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa…
Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo.
Hechos 10:36 La explicación queda en el rechazo del Mesías y además la incredulidad de la nación de Israel. Vino el evangelio del reino que era mensaje de paz. Estos mismos discípulos como apóstoles lo mostraban en sus actos de bondad, curando los enfermos, dando vista a los ciegos, echando fuera a los demonios, hasta levantar de los muertos. Era posible una paz tremenda por la nación, pero no la querían, pues venia también con su requisito el arrepentimiento de sus pecados. Por rechazar el Príncipe de la paz, el resultado era un conflicto muy grande, hasta dividir entre miembros de la misma familia. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6
Mientras tanto, el discípulo debe esperar ser tratado como su Maestro, y aun así no debe temer. Será denunciado, calumniado e incluso asesinado por los hombres; pero en los versículos 26-33, el Señor menciona tres fuentes de aliento. Primero, la luz brillará sobre todo y todas las calumnias de los hombres serán dispersadas. La tarea del discípulo es dejar que la luz brille ahora en su testimonio. Segundo, está en el íntimo cuidado de Dios, que desciende hasta el más mínimo detalle. Esto se muestra en el cuidado de Dios para con los pájaros más pequeños. (Me desvío momentáneamente para decir que el hombre si es más importante a Dios que las demás criaturas de su creación, poniendo la mentira a los que hablan de “derechos de los animales” pues no creen a Dios manifestado en su palabra. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
) Tercero, está la recompensa de ser confesado públicamente por el Señor ante el Padre celestial. Solo la fe nos permitirá apreciar y acoger la luz, confiar en el cuidado y valorar la alabanza de Dios más que la de los hombres. La paz prometida vendrá en aquel día final cuando Cristo reina, y por los fieles, vendrán también galardones o recompensas. Pueden ser por cosas ni esperados. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Nuestro problema muchas veces es la falta de paciencia. Queremos tener la recompensa ahora mismo y no esperar hasta aquel día venidero. Escuchemos, pues, las palabras de Santiago 5:7-8 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
Felipe Fournier
11 mayo de 2025