Léase por favor Hebreos 8:7-13
Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
¿Cuál era el defecto con el primer pacto? Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
Éxodo 24:7. Esto fue el defecto; ellos prometieron la obediencia, y sobre tal fundamento, el primer pacto llegó a ser defectuoso, pues no obedecían, y esto fue manifiesto aun antes de que Moisés descendiera del monte con las tablas escritas por mano de Jehová.
El apóstol entonces cita la promesa profética del nuevo pacto en su totalidad de Jeremías 31. Esto toma casi todo el resto del capítulo, y haremos unos breves comentarios sobre ella.
Primero, vemos destacado lo que tantos cristianos en el día de hoy parecen haber pasado por alto. He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto.
¿Con quién se hace el nuevo pacto? Pues, ¡con los que tenían el viejo pacto! Para mí, no puede ser más destacado que la iglesia no está involucrada en el nuevo pacto para nada, pero aun así, hay abundancia de enseñanza en el día de hoy que enseña que este nuevo pacto es con la iglesia y que la iglesia reemplaza a Israel en nuestro día, el día de la gracia. De esta enseñanza sale una abundancia de errores, entre los cuales está la pérdida de la esperanza bienaventurada, la venida del Señor Jesús en el arrebatamiento, muy aparte de su manifestación para establecer el nuevo pacto con Israel.
El apóstol cita a Jeremías así: He aquí vienen días … estableceré … un nuevo pacto.
Era y aún es futuro. No hay pacto todavía; espera el día del milenio, cuando el remanente de judíos y los demás de las diez tribus que entren en el milenio con fe tendrán este nuevo pacto.
¿Por qué, entonces, en los tres evangelios, Mateo, Marcos y Lucas, donde nos enseñan sobre la cena del Señor, se habla del nuevo pacto en mi sangre
? Pues, como hemos visto antes durante el estudio de los evangelios, tal como estos hebreos, los apóstoles eran judíos de nacimiento, y el Señor Jesús les estaba diciendo que habría un nuevo pacto, basado en la sangre de Jesús, que sería de mucha bendición para los de Israel que tendrían parte en el reino milenial.
Como cristianos, a nosotros nos interesa la bendición futura de la nación también, pues tiene que ver con la gloria de nuestro Señor Jesús como Rey de reyes, y nosotros reinaremos con él. Si sufrimos, también reinaremos con él…
2 Timoteo 2:12.
¿Cuáles son, entonces, las bendiciones del nuevo pacto, de las cuales nosotros disfrutamos justo ahora? La primera es la posesión de vida divina mediante el nuevo nacimiento. Esto vemos en el versículo 10 de nuestro capítulo: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré.
La segunda es una relación inteligente con el Señor; como en el versículo 11: Todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
La tercera bendición sería el conocimiento de que los pecados han sido perdonados, como en el versículo 12: Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades…
De todas estas bendiciones disfrutará la nación bajo el nuevo pacto, pero nosotros, sin ningún pacto, las disfrutamos justo ahora.
Nosotros, como cristianos en el día de la gracia, disfrutamos bendiciones más grandes y completas, y el apóstol desarrolla estas verdades en sus otras cartas, Romanos, Efesios y Colosenses.
Terminamos con el último versículo: Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.
Era próximo a desaparecer pues, aunque ya Dios había dejado atrás el viejo pacto, la nación seguía bajo él por unos pocos años más, hasta que su templo fuera destruido y ellos mismos fueran echados de su tierra. Esto sucedió menos de diez años después de que esta carta fuera escrita.
¿Había entonces cualquier incentivo para el judío profesante de cristianismo de regresar a lo que tan pronto iba a desaparecer? Toda esta carta dice que absolutamente no. Todo lo que tienen en Jesús es mucho mejor.
Felipe Fournier
13 de septiembre de 2026