Léase por favor Mateo 22:1-33
Hijo, vé hoy a trabajar…
Mateo 21:28
Envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas … todo está dispuesto; venid a las bodas.
Mateo 22:4
Vemos el cambio entre el hijo mandado a trabajar con la invitación a la boda, que nos indica que el Señor Jesús estaba señalando el cambio de dispensación. La palabra ya no es vaya a hacer algo
, sino que el Rey ha preparado todo. Todo está dispuesto; no hay nada más que hacer sino venid.
Esta preparación anticipa la muerte y resurrección de Jesucristo como sacrificio por el pecado. Los siervos, que representa los apóstoles y otros predicadores del evangelio nada más tenían el trabajo de la invitación; Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…
1 Timoteo 1:15
Vemos al principio que la invitación salió a unos especiales, los convidados. Así en los primeros capítulos de los Hechos, vemos la invitación saliendo a solo los judíos. Aunque algunos (tres mil en el capítulo 2 y cinco mil en el capítulo 4) creyeron y fueron salvos, realmente la mayoría sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios.
Lo que sigue empezó a suceder con la detención de Pedro y Juan y continuó con la homicida de Esteban. Otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.
Por este rechazo de la invitación, el juicio salió contra la nación por la mano cruel de los Romanos, que, bajo el general Tito, entraron en Jerusalén y lo saquearon, no dejando del templo una piedra sobre otra piedra.
La parábola sigue con la invitación saliendo a un grupo diferente y más diverso. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.
Este es el trabajo del evangelista de llamar a cuantos pueden escuchar. Vemos que el evangelista a veces recoge a los falsos o a los profesantes, como aquel invitado que no aceptaba el vestido de boda. La interpretación del significado del vestido de boda se encuentra en Isaías 61:10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia…
Notamos que fue el Rey que detectó el invitado sin su vestidura correcta y no los siervos. Eso vemos en Hechos 8, donde Felipe bautizaba a Simón pues hizo su profesión de fe en Jesús y Felipe fue convencido de su realidad, aunque después, fue revelado que su corazón no estaba involucrado en su profesión. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.
Hechos 8:21 Así no se enseña en esta parábola, la novena semejanza del reino de los cielos, que uno puede perder su salvación.
Ahora vemos en el capítulo la desesperación de los lideres de Israel en su alianza con los herodianos.
Eran tres grupos entre el liderazgo de Israel, los herodianos, los fariseos, y los saduceos. Jesús trataba con los fariseos y en varias ocasiones entraba en sus casas para comer, pero no con los otros dos grupos. Cada grupo odiaba a los otros dos, y los herodianos eran considerados cómplices de los romanos, pues se aliaron con el descendiente de Esaú, Herodes, con fines lucrativos. En el caso, intentaron atrapar a Jesús por medio de los impuestos romanos. Pero primero, vinieron con lo que trabaja bien con el hombre vanidoso, la adulación o palabras lisonjas. Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
Todo esto era cierto pero no venía de corazones honestos. Ellos pensaban que iban a atrapar a Jesús, o en contra de los romanos o sujeto a los romanos en contra la nación de Israel. Pero no, Jesús no iba a ser atrapado así. Al pedirles el dinero del tributo, les mostró que evidentemente era del César, pues tenía su imagen. Estaba la nación en esta condición de sujeción a la autoridad romana por su desobediencia a Jehová, y ellos bien lo sabían. Si era del César, debía serle devuelto, o sea, ellos deben pagar el impuesto. Pero Jesús no iba a dejarlos allí, sino entonces los puso en la presencia de Dios. ¿Estaban devolviendo a Dios lo que era suyo? Ellos bien sabían que la respuesta era definitivamente “No.” Esta gran respuesta no solo los asombró, sino que también hirió tanto a sus conciencias que se marcharon, avergonzados. Jesús había establecido un gran principio de acción aplicable a todos nosotros mientras estemos bajo la autoridad de cualquier tipo de César. Debemos entregarle al César todos sus derechos, pero lo que es de Dios es mucho más alto y amplio que todo lo que es suyo (de Cesar.)
Los saduceos eran el grupo más influyente en la nación, pues dominaban en el sacerdocio y en el consejo, una triste manifestación de la condición de la nación. Ellos ahora inventan una historia ridícula, pensando probar su incredulidad de la resurrección. Jesús no se frenaba a enseñarlos su condición. Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
Primero les dijo que la vida en la resurrección es totalmente diferente de la vida actual; no va a haber casados en la resurrección. Pasando de este punto, les habla directamente del punto principal, su incredulidad de la escritura. Por citar la escritura acerca de lo dicho por Dios a Moisés, se revela la verdad de la resurrección. Dios era el Dios de los patriarcas, muertos por muchos años, indicando que tenían su existencia al otro lado de la muerte, y poniendo la mentira a su incredulidad.
Consideramos el tercer grupo, los fariseos, en el siguiente estudio, Dios mediante.
Felipe Fournier
30 noviembre de 2025