Léase por favor Mateo 27:37-46
En el estudio anterior notamos que, a pesar de las pinturas que hacían, principalmente por artistas enseñados por catolicismo, del Señor Jesús colgado en una cruz, le colgaron desnudo. Era por avergonzar que hacían eso, el hombre malvado así aumentando su pecado de crucificar al único ser humano nunca culpable de cualquier pecado. ¿Por qué Jesús, con todo poder en su mano, permitía que el hombre hiciera tal cosa? Les cuento la historia conmovedora de dos hermanas, ambas hermanas en la carne como hermanas en Cristo, que tomaron aliento de los sufrimientos del Señor.
Fue durante la segunda guerra mundial, y Corrie ten Boom, después describe su experiencia en el libro con el título “El Lugar Secreto.” En el libro, Corrie ten Boom y su hermana Betsie ten Boom describen su llegada al campo de concentración de Ravensbrück. Como parte del proceso de ingreso, las mujeres fueron obligadas a desnudarse y a desfilar desnudas ante los guardias, quienes las inspeccionaban de una manera deshumanizadora.
Corrie relata haber sentido una intensa vergüenza y humillación en aquel momento. Fue su hermana Betsie quien reinterpretó la experiencia; le recordó a Corrie que Jesucristo también había sido despojado de sus vestiduras y expuesto cuando fue crucificado. Los relatos evangélicos describen cómo él fue humillado públicamente, y Betsie enfatizó que él había soportado ese sufrimiento antes que ellas, y por socorrer a ellas en esta misma circunstancia fea.
Esa revelación les otorgó un sentido de sufrimiento compartido con Cristo; no eliminó el dolor ni la indignidad, pero les confirió un significado y les ayudó a sobrellevarlo con un sentido de dignidad y compañía espiritual, en lugar de caer en la desesperación. Me gusta relatar eso por dar algo de entendimiento como los sufrimientos de Cristo como mártir, aunque no eran para hacer la expiación por nuestros pecados, si forman un objeto de nuestra adoración. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote … Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Hebreos 2:17-18
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: Este es Jesús, el rey de los judíos.
El título completo era Este es Jesús nazareno, el rey de los judíos.
(El evangelio de Juan nos da la palabra añadida, nazareno
. Juan 19:19) Juan nos dice también que a los sacerdotes no les gustaron el título, pues era una declaración, no una acusación. Querían que se cambiara a “Él dijo que era….” Pero Dios no permitió que se cambiara, y así quedó escrito como la declaración de la verdad, y otra condenación a un pueblo culpable de crucificar su Cristo, el ungido, su Rey.
Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.
Otra vez vemos el intento del hombre malvado, asociar con el hombre santo a dos malvados. Isaías 53:12 nos da la profecía acerca de esto. Por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
¡Gloria a Dios, que Lucas nos cuenta que uno de estos ladrones llegó a arrepentirse, justo allí en la cruz a lado de Jesús, a pesar de hacer antes lo que nos cuenta el verso 44 de nuestro capítulo! De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos … Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.
Otro cumplimiento de la profecía de Salmo 22 vemos en el verso 41. Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz … los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar…
David escribió proféticamente Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía.
Salmo 22:7-8 No dudo que esto era una de las profecías mencionadas a los dos en el camino hacia Emaus. Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían … Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Lucas 24:27,44 He pensado a veces que Lucas debería habernos contado las mismas palabras de Jesús en este camino y quizás en el cielo así lo va a hacer. Mientras, es necesario que nosotros como alumnos en la escuela de Dios, somos obligados de hacer el estudio por nosotros mismos, a disfrutar la grandeza de las pruebas del antiguo testamento que Jesús es el Cristo, el Mesías profetizado por tantas escrituras y en tantos ejemplos.
Terminamos hoy con el verso 45 y 46 de nuestro capítulo, aunque quiero continuar con la meditación sobre estos versículos, tan brevemente mencionados. Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Por ahora notamos dos cosas; primero, que se espera hasta las epístolas para saber que fue en estas tres horas que Cristo hizo expiación por nuestros pecados a la mano de Dios mismo. Segundo, que esta es la única vez que vemos a Cristo hablando con su Padre Dios, como “Dios” y no como “Padre.” Eso es importante y exploramos esta verdad, Dios mediante, en el estudio siguiente.
Felipe Fournier
29 marzo de 2026