Mateo 27, segunda parte: El santo e inocente maltratado y crucificado

Léase por favor Mateo 27:26-36

Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

En el estudio anterior, vimos a Pilato lavándose las manos, declarándose inocente de la sangre de Jesús, hombre justo. ¿Para qué, entonces, hacer lo que sigue? ¿Azotar a un hombre de quien acaba de declarar inocente? ¿Cómo entonces podría declarar por haber lavado sus manos en una ceremonia delante de todos, que era inocente de su sangre? Vemos, pues, que la crueldad e injusticia no era para nada limitada a los judíos.

Después vemos como los soldados maltrataron al Señor Jesús. No parece que Pilato los incentivaba para hacer eso, pero se sentían con libertad de expresar su odio sobre un hombre declarado inocente. No vemos o leemos que hicieron tales cosas a los dos ladrones; no, el hombre tiene un odio natural contra Dios, y frente de ellos, sumiso a sus maltratos sin responder, estaba Dios manifestado en la carne. Nosotros sabemos que estaba a su disposición doce legiones de ángeles. En el capítulo anterior leemos, después del hecho impulsivo de Pedro de pelear con su espada; ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? Mateo 26:53-54

Hay que tener en cuenta que estos terribles sufrimientos hechos por los hombres crueles no eran para expiar nuestros pecados. Pero si forman el tema a veces de nuestra adoración. Cantamos a menudo el himno 361 en el himnario Mensajes del Amor de Dios. “Rostro divino, ensangrentado; ¡cuerpo llagado, por nuestro bien! Señor, sufriste cuantos dolores de pecadores que así te ven.” Es posible que confundamos estos sufrimientos con los sufrimientos propiciatorios; sin embargo, hay que tener en cuenta que había otros hombres que también así sufrieron injustamente, sin poder pagar por cualquier pecado. Los sufrimientos expiatorios de Jesús eran sus sufrimientos durante las tres horas de tinieblas cuando Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios… 1 Pedro 3:18

Acaso entonces preguntamos, si no fuera para expiar los pecados, porque Jesús así se dejaba ser cruelmente tratado. La corona de espinas; ¿Hemos reflexionado sobre el dolor que esto causaba al Señor Jesús? ¿Y con esta corona en su cabeza, lo pegaron en la cabeza con la vara? ¿Sentía el Señor el escarnio de estos gentiles, doblando la rodilla y diciéndole ¡Salve, Rey de los judíos!? Cuando escupieron en su rostro, ¿no es tal cosa una ofensa casi inaguantable en cualquier cultura? Sabiendo nosotros que él tenía poder para ejecutar juicio sobre estos malvados de una vez, nos llena de admiración y adoración, viendo que Jesús sostenía todo este maltrato a fin de compadecer con nosotros en su carácter como nuestro sumo sacerdote. (Hebreos 2:17)

Una palabra sobre el color del manto que los soldados pusieron sobre él; aquí en Mateo vemos que era de escarlata. Desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata. En Marcos 15:17 vemos Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! No es una contradicción pues sin duda era de ambos colores. Pero el punto de vista de Mateo es Jesús como el Cristo, Mesías y Rey de Israel. El color de realeza en Israel era rojo o escarlata. Marcos tiene otro enfoque y por eso se describe de su color real de los gentiles.

Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz. Aquí otra vez a la mente sin el Espíritu de Dios hay que tiene la apariencia de una contradicción, con el evangelio de Juan. Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera… Juan 19:17 Su explicación legitima encontramos en el evangelio de Lucas. Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús. Lucas 23:26 Tras Jesús nos enseña que Simón llevaba la parte posterior del crucifijo. Pero en el evangelio de Juan, vemos la dignidad del Hijo de Dios sometiéndose a la hora y el poder de las tinieblas, y así nos habla de Jesús mismo cargando su cruz, sin la mención de Simón.

Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. Salmo 69:21 Lo que se llama aquí hiel puede ser otra cosa o quizás es lo mismo que en Marcos se llama “mirra.” Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. Marcos 15:23 Hay dudas acerca de que era la hiel, pero mirra era una droga que mengua el dolor. Jesús no iba a tomar alguna cosa para disminuir sus sufrimientos. Iba a beber a su última gota la copa de sufrimiento.

Terminamos este estudio con algo que quizás las pinturas no nos han enseñado, cuando han intentado ilustrar Cristo en la cruz. Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos… Lo colgaron totalmente desnudo, otra travestía del malvado corazón humano. Como un hermano anciano que escuché orar a menudo en la adoración “al hombre mas modesto de toda la humanidad, le colgaron desnudo.” Acaso en el próximo estudio les cuento como este conocimiento ayudaba a dos mujeres creyentes, encarcelados durante la segunda guerra mundial.

Felipe Fournier
22 marzo de 2026