Léase por favor Marcos 2:1-12
Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.
Empezamos esta semana pensando de este versículo que una vez se veía en la pared de una casa, en un cuadro en la pared, como cualquier otro versículo que ojalá se nota en sus casas de ustedes. No es un versículo común por este uso, pues normalmente vemos versos como tales que citan los niños de la escuela dominical o versos con verdades que apreciamos mucho, o que nos redarguyen. Me acuerdo de una casa con este versículo en la pared Ciertamente la soberbia concebirá contienda.
Proverbios 13:10 Era algo que la mamá usaba para corregir sus hijos. Pero volviendo al verso 1 de nuestro capítulo, el hermano que visitaba aquella casa me dijo que era muy cierto; todo lo que él veía en aquella casa manifestaba la verdad del verso en la pared. ¡Bonito testimonio! Hago la pregunta ¿se haría este el dicho de uno que visita nuestras casas? ¿Se notaria fácilmente que Jesús está en nuestras casas? ¿O solo cosas del mundo se encontrará? Visite hace años la casa de uno de mis cuñados y buscaba en vano por alguna seña que su casa era una donde a Jesús se honraba. No pude encontrar ni biblia ni verso ni cualquier otra cosa a pesar de que él fuera criado en una familia con padre fiel en las cosas del Señor y una vez partía pan en la mesa del Señor. ¡Quiera Dios que nuestras casas sean como el verso con que empezamos!
Después vemos a los cuatro amigos, quienes no aguantaban ningún obstáculo, como mucha gente, en su fe y amor por su amigo. Buscaban que fuera curado, pero acaso no pensaban que iba a recibir algo mas maravilloso que la curación de su enfermedad, eso era el lado espiritual, el perdón de sus pecados. Hijo, tus pecados te son perdonados.
Jesús se ocupó instantáneamente del lado espiritual, concediendo el perdón de los pecados al paralítico. Esto no fue más que una blasfemia para los escribas razonadores que estaban presente. Tenían razón al pensar que nadie menos Dios puede perdonar los pecados, pero estaban totalmente equivocados, al no discernir que Dios estaba presente entre ellos en la persona del Hijo del hombre, Jesucristo.
El Hijo del Hombre estaba en la tierra, y en la tierra tiene autoridad para perdonar pecados. El perdón de los pecados, sin embargo, no es algo que es visible a los ojos de los hombres; debe ser aceptado por fe en la Palabra de Dios. La curación instantánea de un caso de enfermedad corporal es visible a los ojos de los hombres, y el Señor procedió a realizar este milagro. Ellos (los lideres escribas) no pudieron ni soltar al hombre de su enfermedad y mucho menos, perdonar sus pecados. Jesús podía hacer ambas cosas con la misma facilidad. Hizo ambas cosas, apelando al milagro en el cuerpo como prueba del milagro en cuanto al alma. Así él pone las cosas en su orden correcto. El milagro espiritual fue primario, el corporal era sólo secundario.
Tomo una pausa aquí para notar algo que veía en los muchos años que íbamos a leer la Biblia con los presos en una prisión de seguridad mínima. Algunos de los que asistían eran profesantes de ser cristianos, habiendo escuchado el evangelio a través de hermanos fieles quienes predican en las cárceles de más seguridad. Aunque las autoridades no reconocen ni admiten que, lo que los presos necesitan mas que todo es la salvación de sus almas, se dan cuenta que los presos que reciben “religión” (como dicen ellos) son más mansos y causan menos problemas. Así en los tiempos antes de la pandemia, aun en California, un estado con pocos principios cristianos, nos dejaban leer la Biblia con los presos. Antes de empezar de leer, después de cantar algunos coritos, preguntamos acerca de peticiones de oración. Notaba yo que era muy común que uno de los presos pediría oración por familiares o conocidos con problemas de salud. Siempre los preguntaba yo “¿y su familiar conoce al Señor Jesús como su salvador?” A menudo la respuesta era “no, aun no.” Pensaba (aunque no lo decía) ¿cómo es que se preocupan tanto por la salud física y aparentemente menos de su salud espiritual? Supongo que es la condición humana de pensar del presente mas que en la eternidad. Pero el Señor Jesús entendía lo que el hombre necesitaba más que la curación de su parálisis. El resultado con el pueblo era todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.
He estado viajando esta semana y estoy un poco atrasado con quehaceres. Así que, este estudio queda un poco breve. Saludos desde Tejas, donde esperamos ver al eclipse total mañana, si el Señor nos da un clima agradable.
Felipe Fournier
7 abril de 2024