Hebreos 1: Cristo a la diestra de Dios

Léase por favor Hebreos 1:1-4

Ya después de cuatro estudios de introducción sobre el carácter distinto de esta carta, queremos disfrutar de su tema principal; la preeminencia de Cristo Jesús sobre todas las cosas, incluso sobre la vieja religión dada por Jehová Dios, pero ya puesta a un lado en este día de la gracia.

La grandeza de la persona y obra de Cristo se señala en siete expresiones en los primeros versículos. Los profetas hablaban en voz alta en tiempos pasados, pero no se podían comparar con la voz de Dios hablándonos en Hijo. Citamos las siete expresiones que nos llaman la atención aquí mismo, al principio de la carta:

  1. …heredero de todo… Nunca se decía que los profetas fueran tal cosa, ni tampoco tenían ellos la posición que nosotros tenemos en la época de la gracia. Romanos 8:15-17 nos cuenta dónde hemos llegado nosotros en cuanto a nuestra porción como hijos de Dios, relacionados con esta persona excelente, el Hijo eterno de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo… Aunque no es el tema de Hebreos, nos interesa nuestra propia posición, pues también vamos a heredar con Cristo todas las cosas creadas.

  2. …por quien asimismo hizo el universo… Así vemos la realidad del Hijo eterno, Jesús, como Creador. La palabra que se usa en Génesis 1 es “Elohim.” Según mi entendimiento, esta palabra es plural. ¿Podían los profetas profesar tal cosa? ¡Pues, claro que no!

  3. …siendo el resplandor de su gloria… El evangelio de Juan nos enseña mucho acerca de la persona de Jesús como uno con el Padre y con la gloria de Dios mismo. Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Juan 10:30-31. ¿Por qué tomaron piedras con el fin de apedrearle? Pues los mismos judíos entendieron muy bien lo que Jesús quería decir, a pesar de la triste enseñanza de los Testigos de Jehová y los Mormones, quienes niegan la deidad de Jesús y dicen que nunca profesó ser Dios mismo.

  4. …la imagen misma de su sustancia… ¿Cuál de los profetas se habría atrevido a decir tal cosa? Claro que ninguno, pues sería una blasfemia. Pero Jesús fue Dios manifestado en carne. Mientras estudiábamos los cuatro evangelios, se me ocurría una y otra vez que, si queremos saber cómo es Dios, debemos leer los evangelios, pues nos enseñan precisamente esta realidad. Jesús era y es la imagen misma de su sustancia. No hay variación alguna entre el Hijo y el Padre.

  5. …quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder… Esta expresión me hace pensar en Habacuc 2:20: Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra. ¿Sentimos a veces que todo está fuera de control? ¿Sentimos que las cosas que suceden son eventos completamente aleatorios? No puede ser, pues Cristo sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.

  6. …habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo… Podemos entender fácilmente el gran significado que esta verdad tenía para el judío cristiano. Los miles de sacrificios realizados durante años nunca purificaban los pecados por completo, y ellos bien lo sabían. Para nosotros también es una verdad muy poderosa y consoladora.

  7. …se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas… Veremos, Dios mediante, que esta expresión se encuentra cuatro veces en este libro, cada vez con un enfoque un poco diferente. Vemos la expresión tres veces más en las cartas de Pablo: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios… Romanos 8:34. La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales… Efesios 1:20. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Colosenses 3:1. Satanás, llamado Lucero en Isaías 14, intentó hacer lo mismo, pero fue echado del cielo. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré… Isaías 14:13

    (Algunos piensan que, a raíz de este evento, la creación de Dios en Génesis 1:1 llegó a ser desordenada y vacía. Puede ser que la venganza de Satanás se vea en Génesis 3, tentando a la mujer e influyendo en la caída de la creación preeminente de Dios, el hombre y la mujer. Sin embargo, como vemos en esta carta, Satanás no fue ni será triunfante en su búsqueda de arruinar y deshonrar la gloria de Dios a través del hombre caído.)

El apóstol, habiendo ya expresado la superioridad de Jesús sobre los profetas, continúa su discurso en nuestro capítulo expresando su superioridad sobre los ángeles. Los judíos tenían una tendencia a exaltar a los ángeles, hasta el punto de que algunos los adoraban, algo que se sugiere en Colosenses 2:18 como un peligro. Dios mediante, seguiremos este tema en el siguiente estudio.

Felipe Fournier
31 mayo de 2026