Léase por favor Hebreos 9:1-12
Dios mediante, empezaremos el estudio del libro capítulo por capítulo en el siguiente estudio, pues nos hemos demorado con las introducciones del libro. Me parecía importante tener un bosquejo más completo para entender el carácter particular de este libro, bastante distinto de las demás cartas de Pablo. Como hemos visto, la carta fue escrita a los Hebreos, judíos con la profesión del cristianismo. ¿Qué interés, pues, puede tener para la mayoría de nosotros, que somos gentiles de nacimiento, sin relación de sangre como hijos de Abraham? Es porque la gran mayoría de la profesión cristiana sigue sin haber entendido las lecciones de este libro, o, si las ha entendido, ha decidido que le gusta mantener algo de “vino añejo.” Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.
Lucas 5:39
En el estudio de los evangelios, notamos cómo el Señor Jesús hablaba de algo nuevo que había de venir, algo no visto en la profecía sino solo por figura o símbolo. En la porción mencionada en Lucas 5, había una queja de los fariseos, primero porque el Señor Jesús comía en la casa de Leví (el discípulo Mateo) con los publicanos y pecadores. Después, querían discutir por qué los discípulos de Jesús no ayunaban según la costumbre judía. Entonces el Señor habló del día cuando el esposo
(Jesús mismo) iba a ser apartado de ellos, y entonces habría un tiempo diferente, un tiempo en el cual el ayuno sería apropiado. Además, Jesús les habló una parábola referente al tiempo futuro, un tiempo en el que habría un nuevo vestido y un nuevo vino. El desafío sería que también habría una tendencia a aferrarse a lo viejo, a intentar mezclar el vestido nuevo con partes del vestido viejo o a desear el vino añejo.
En nuestro estudio de este libro, veremos cómo la profesión cristiana no ha prestado atención a lo que el Señor Jesús dijo, ni tampoco a las enseñanzas de la carta a los Hebreos. El capítulo 9, entre varias otras referencias en la epístola, nos habla de las figuras o símbolos del viejo vestido que no se debe mezclar con el vestido o vino nuevo. Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal … dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Lo cual es símbolo para el tiempo presente…
Hebreos 9:1, 8-9. El cristianismo ha visto en los símbolos y figuras “un patrón” en vez de reconocer que son símbolos. Las palabras claves en Hebreos 9 son un santuario terrenal.
Hacemos una lista de lo que vemos en el cristianismo, sacado de lo viejo:
- Una clase especial de hombres ordenados (el clero) que ofician en nombre de la congregación, comúnmente llamados “el pastor” o hasta “la pastora,” según el modelo del sacerdocio.
- Edificios magníficos, modelados según la idea del templo de la antigüedad.
- El uso de instrumentos musicales para asistir en el culto.
- El uso de un coro,
los cantores.
Y de la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores…
1 Reyes 10:12 - El uso de incienso para crear una atmósfera religiosa.
- El uso de vestiduras distintas por parte del clero y los miembros del coro.
- El uso de un altar literal (no sacrificial, aunque en el catolicismo la doctrina de la misa enseña que vuelven a sacrificar a Cristo otra vez.)
- La práctica del diezmo.
- La observancia de días santos y festividades religiosas, tales como la Navidad y la Pascua, y en el caso de los Adventistas del Séptimo Día, el sábado.
- Un registro de los nombres de las personas de la congregación.
Como hemos visto antes, hasta el título “judeo-cristiano” muestra cómo el viejo vestido o el viejo vino se ha integrado tanto, que la mayoría de los nuevos creyentes, al ver la semejanza tan universal dentro de la profesión cristiana, de una vez presume que es lo normal. Les cuento la historia de un hermano que, desde su niñez, fue criado en una familia totalmente secular y pensaba que “Jesucristo” simplemente era una maldición. No sabía quién era Jesús, mucho menos su condición como pecador perdido. Pero por la misericordia del Señor, escuchó el evangelio de la gracia cuando estaba en el servicio militar, y ya consciente de su estado perdido en sus pecados, aceptó a Cristo como su Salvador. Como sucede a menudo, empezó a asistir a “la iglesia” en una congregación de una denominación cristiana. Después de ser trasladado a otra base militar, buscaba dónde reunirse con cristianos y encontró un lugar con un letrero simple en un edificio común. Se sentó un domingo esperando quién iba a llegar, y llegó un hermano que lo invitó a entrar y observar. Después del culto del partimiento del pan, este soldado le dijo al mismo hermano que lo había invitado que le gustaba el servicio, pero que faltaba algo para mejorar los cantos: un instrumento o instrumentos de música. El hermano le contestó que no encontraba tal patrón en el Nuevo Testamento. El soldado respondió: “Pues, déjame buscarlo.” Pero después de pasar una y otra vez por el Nuevo Testamento, llegó a la misma conclusión: que tal modelo no existe en el Nuevo Testamento. Y desde entonces se encontró congregado con aquellos hermanos en su simplicidad.
No es mi deseo criticar a verdaderos cristianos que siguen este patrón por costumbre e ignorancia. Sin embargo, la práctica de tomar el patrón del judaísmo ha tenido graves consecuencias, entre ellas la pérdida del llamamiento celestial de la iglesia. Vemos a la profesión cristiana muy metida en la política y en los intentos de mejorar un mundo cuya única esperanza es la salvación de sus pecados por fe en Jesucristo. El mundo no va a mejorar, y los intentos de los cristianos por reformarlo están destinados a mucha decepción.
Felipe Fournier
24 mayo de 2026