Léase por favor Mateo 24:29-44
Como mencioné anteriormente, otros más dotados que yo han desarrollado bien los eventos tan detallados en la profecía que tienen que ver con los eventos descritos por nuestro Señor Jesús en estos dos capítulos de Mateo. Seguimos viendo los más destacados eventos aquí en el capítulo 24. Terminé en el estudio anterior enfocando en la diferencia en nuestro capítulo comparado con la esperanza de la iglesia en el día de hoy, la venida del Señor por los suyos. La venida del Hijo del hombre
siempre está asociado con juicio, como ya vimos, y con la nación de Israel. Uno de los ejemplos es el verso 28; Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas (buitres).
El cuerpo muerto
es la nación de Israel, compuesto de judíos principalmente de las dos tribus de Juda y Benjamín. Ellos son apóstatas, pues han tomado la marca de la Bestia y han participado en la adoración falsa, dirigidos por el Anticristo. Los buitres son las naciones árabes que los rodean y ellos van a reunirse por fin y destruir los apóstatas. Su líder es llamado el rey del norte
y sus aventuras se describe en Daniel 11:40-45
Como ya vimos, habrá un remanente fiel que no reciben la marca de la bestia, y los discípulos de Jesús representan este remanente, y por eso el Señor Jesús les hablaba como si fueran. Estoy seguro que el remanente de Israel, en aquel día futuro, van a leer y entender estos versos que nosotros ahora mismo leemos. Van a tomar aliento de las escrituras, sabiendo que su redención está cerca. Leemos en Zacarias 12 cual serán sus sentimientos cuando el Señor Jesús les aparece. Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén…
Zacarias 12:9-11 Llorarán en arrepentimiento nacional por haber rechazado y traspasado su Mesías de verdad, el Señor Jesús. Nosotros cantamos “con gozo y real tristeza te recordamos si.” Aunque en especial la nación de Israel crucificó su Mesías, nosotros nos damos cuenta que eran nuestros pecados que fueron puestos sobre Jesús y esto produce en nosotros semejante tristeza. Somos todos culpables de la muerte del Señor.
Entonces, ¿Qué tal las tribus que fueron dispersadas por su idolatría por los asirios? Ellas fueron tomadas cautivas cien años antes de las dos tribus, quienes en el tiempo del profeta Jeremías y el noble Daniel fueron llevadas cautivas por los Caldeos a Babilonia. Desde entonces, han sido las diez tribus “perdidas.” (Hay acepciones; se nota que bajo el rey Ezequías, se celebró la Pascua y los de las diez tribus fueron llamados por carta a participar. La mayoría no hicieron caso, pero nos dice en 2 Crónicas 30:10-11 Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos. Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y vinieron a Jerusalén.
Así leemos en Lucas 2 que Ana, la viuda piadosa que esperaba la venida del Cristo, era de la tribu de Aser. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada…
Lucas 2:36) El verso 31 habla de la participación de los ángeles, en alguna forma que no sabemos, van a reunir estas tribus perdidas. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
Son sus escogidos
desde el punto de vista que son de los hijos de Abraham, Isaac, e Israel, no porque todos volverán en fe. Van a ser probados antes de entrar en la tierra de Israel, según Ezequiel 11:10; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
Ellos también necesitan ser restaurados al Señor, pero por diferentes razones de las dos tribus. No son culpables de rechazar a Cristo y de aceptar al Anticristo; las diez tribus no se encontraban en la tierra de Israel en la primera venida del Señor Jesucristo hace 2000 años y así no se les puede responsabilizar de su rechazo. Tampoco estarán en la tierra durante la Gran Tribulación cuando los judíos apóstatas recibirán al Anticristo. Sin embargo, las diez tribus son culpables de haber quebrantado la ley.
En los versos que siguen, hasta el verso 44, vemos unos eventos en general, incluso la parábola de la higuera. Se acuerda de la higuera maldita por el Señor en el capítulo 21:19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto.
Esta higuera era Israel bajo la ley, que nunca llevaba fruto para Dios. Ahora vemos la parábola de una higuera recién brotando hojas, una figura de la profesión judía en el regreso a su tierra en los primeros años de la tribulación. Se anticipa el verano y los higos por fin, que va a ser la nación completa, en el milenio, dando fruto para Dios por pura gracia, ya no por las obras de la ley.
Finalmente, el Señor hace la comparación a los días de Noe, el mundo inconsciente del juicio a la puerta a pesar de la predicación de Noe, e igual en aquel día, serán inconscientes del juicio que ha de caer. Algunos han confundido los versos de dos en el campo y dos moliendo, unos tomados, otros dejados. Se nota que los que son llevados son los que no fueron muertos por las batallas de la gran tribulación, pero aun así, serán lanzados vivos en el lago de fuego, en sus cuerpos. Los que son dejados por los ángeles serán dejados para disfrutar las bendiciones del reino milenial de Cristo. Por fin notamos la ilustración del ladrón en la noche; Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir…
Nunca se ve la venida del Señor en el arrebatamiento como un ladrón.
Felipe Fournier
11 enero de 2026