Mateo 27, cuarta parte: Jesús, abandonado por Dios, muere, y sus resultados

Léase por favor Mateo 27:45-51

En el estudio anterior, notamos como el Señor, sufriendo en las tres horas de tinieblas, dijo Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Cuando vemos a Jesús orando en toda otra época durante su ministerio, cuando las oraciones nos son dadas en sus palabras, vemos que él dice Padre y sin acepción. Si leemos Juan 17, que es de todo, la oración del Señor Jesús por sus discípulos y incluye a nosotros, vemos al Señor orando así Padre seis veces, añadiendo Padre santo y Padre justo (versos 11 y 25.) En toda su vida, era cuestión de la comunión entre el Padre y el Hijo. Hasta en el jardín de Getsameni, en su agonía de anticipación de la cruz y su sufrimiento, el Señor dijo Padre y en Marcos leemos Abba, Padre, una expresión de cariño especial. Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa… Marcos 14:36 ¿Por qué, entonces, en la cruz, Jesús dijo Dios mío y no “Padre mío”? La razón por la que las Escrituras no dicen que el Señor fue abandonado por el Padre es porque el tema es la expiación por nuestros pecados. Cuando las Escrituras tratan con el pecado y su juicio, se usa Dios, y cuando tratan con las relaciones en la familia de Dios, principalmente en el nuevo testamento, se usa Padre. Por lo tanto, cuando el Señor sufría por nuestros pecados, dijo: Dios mío, Dios mío. Así es importante en nuestras oraciones de alabanza o adoración, no decir que Jesús fue abandonado del Padre. No es que son personas distintas, sino en el contexto de la expiación, es Dios que abandonó a Jesús en la cruz.

Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. Esta expresión me parece rara, pero era una escena de mucha confusión. Era tinieblas a medio día hasta las tres de la tarde, todo fuera de lo normal. La voz de Jesús era fuerte, después de seis horas de sufrimiento terrible, y se menciona así en Mateo, Marcos, y Lucas. Los judíos, quizás espantados y maravillados que Jesús así clamaría en aquel instante, se tomaron con sorpresa y mal interpretan las palabras Eli, Eli… Conocían la profecía de Malaquías He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Malaquías 4:5 Pero parece más bien que era algo más de escarnio, diciendo, después de haberle dado vinagre Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. El vinagre era cumplimiento de la profecía de los Salmos Y en mi sed me dieron a beber vinagre. Salmo 69:21 Se dice que la crucifixión daba una sed tremenda; sin embargo, en vez de darle agua, le dieron vinagre. ¡Qué gran contraste tenemos en Apocalipsis 22:17! Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

¿Por qué nos menciona en los tres evangelios que era con voz fuerte que el Señor Jesús clamó? Pienso que encontramos la respuesta en Juan 10:17-18 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. Es cierto que los judíos y los gentiles ambos eran culpables de ser homicidas. Pedro se lo dijo en los primeros capítulos de los Hechos y asimismo Esteban; Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores. Hechos 7:52 Sin embargo, según Juan 10:17, el Señor Jesús puso su vida por su propia voluntad.

Acaso vale la pena ver los siete dichos del Señor Jesús en la cruz, pues forma una meditación saludable. Es necesario combinar lo escrito en los cuatro evangelios para darnos todo completo. Primero, lo que escuchó el ladrón que arrepintió, y quizás era la raíz de su entendimiento de aquel hombre santo a su lado. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23:34 Después, lo que dijo Jesús al mismo ladrón arrepentido; De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43 Luego, lo que solo encontramos en Juan, quizás porque era muy personal, las palabras de Jesús Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Juan 19:26-27 Entonces, lo que encontramos aquí en Mateo y también en Marcos; Elí, Elí, ¿lama sabactani? Luego, solo en Juan, Tengo sed. Juan 19:28 Por fin, los dos dichos en alta voz Consumado es, Juan 19:30 y por último Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Lucas 23:46 Aquí en nuestro capítulo solo nos cuenta Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. No cita sus palabras exactas.

Terminamos este estudio con el terremoto y el velo roto. El velo no se rompió a causa del terremoto, sino por la mano de Dios mismo. Los sacerdotes habrían estado en el lugar santo, ofreciendo el sacrificio de la tarde, y habrían sido testigos del acontecimiento. (Vea Hechos 3:1) El velo roto se nos explica en Hebreos 9:26 y 10:19-20 Se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado … Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne. Fue un acto simbólico que indicaba que el sacrificio de Cristo había sido aceptado por Dios y que las demandas de la justicia divina contra el pecado habían quedado plenamente satisfechas. Y, en virtud de la obra consumada de Cristo, podemos nosotros entrar para adorar, un gran contraste al modelo del antiguo testamento una vez al año. Hebreos 9:7

¡Que hoy día aprovechemos esta oportunidad!

Felipe Fournier
5 abril de 2026