Marcos 6: Jesús rechazado por la nación

Léase por favor Marcos 6:1-13

¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado (o escandalizado). Romanos 9:30-33

En este capítulo vemos tristemente la nación de Israel, tropezando sobre la verdad que Cristo era y es ambos humano y divino. Al hombre lo ven y conocen, piensan ellos, muy bien. Es el que trabajaba antes con su padre, sin duda, en un taller de carpintería. Era una vocación humilde, y no algo que ellos creían que fuera por uno que iba a ser Mesías de Israel. Tropezaron sobre esta verdad, pues no tenían fe ni estudiaban las escrituras bien. ¿Qué decía el profeta Zacarias? Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Zacarias 9:9 No se alegraron, sino fueron avergonzados o escandalizados. Según la historia, eso mismo era la verdad con algunos de los varones elogiados como lideres de las colonias de Inglaterra, lo que ahora llamamos los Estados Unidos. El tercer presidente nuestro, Tomas Jefferson, editaba el nuevo testamento, o por lo menos los evangelios, quitando toda referencia a la deidad de Cristo, incluso quitando sus milagros, y su resurrección de los muertos, guardando lo de sus dichos y de su vida que admiraba. Pero la salvación no consiste en creer que existía un hombre llamado Jesús que era un hombre bueno, sino creer en el cómo mi Salvador, que murió y resucitó de los muertos, probando con su sangre la verdad de la purgación de nuestros pecados. Jefferson vio en Jesús el carpintero bueno, así como la nación de Israel. Su humildad era por ellos, los Israelitas de nuestro capítulo, una roca de tropiezo, junto con la idea de la salvación por fe, mediante la plena gracia.

Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Solo vemos esta cosa dos veces en los evangelios; aquí el Señor asombrado o maravillado por la incredulidad de la nación, y en Mateo 8:10 por la fe del centurión, un Gentile y Romano. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Así por la fe en Jesús el centurión romano alcanzó lo que la nación no alcanzaba por haberles faltado la fe, ensenándonos la interpretación de Romanos 9, citado arriba. En el orgullo de su posición religiosa, habían perdido la mas grande de sus bendiciones y así es hasta el día de hoy, pero gracias a Dios, hay entre mis lectores un judío cristiano con fe en el Señor Jesús.

Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Posiblemente esto nos parece extraño. ¿Por qué no hacer mucho milagro entre ellos por convencerlos? Pero no, como vimos en el capítulo anterior cuando Jesús levantó de los muertos a la niña de doce años, ellos habían llegado a burlar. La misión del Señor de este punto iba a cambiar al individuo. El objetivo principal no era convencer la incredulidad obstinada, sino alentar y confirmar la fe débil.

Vemos después como los discípulos fueron enviados a esta nación incrédula. El mensaje era para que arrepintiesen de sus pecados. Las instrucciones del Señor Jesús por ellos tienen una interpretación espiritual por nosotros en el día de hoy. Iban en grupos de dos (no es una ley por nosotros, pero a mí me gusta cuando puedo viajar junto con otro hermano con quien puedo compartir y orar) y deben traer bordón, o sea, bastón. El bastón nos habla de apoyo, y es cuestión de apoyo de Dios con quien comunicamos en oración. Es dependencia en el Señor, y no en nuestros esfuerzos. También no deben llevar dos túnicas. Por nosotros, vemos que no debemos tener dos caracteres; uno por nuestros hermanos y otro dentro la familia o con el mundo externo. Como el dicho común, no debemos ser personas de dos caras. Quedaron en una sola casa en cada lugar, y creo que la idea era de no fomentar envidias o contiendas, algo que nos toca en el día de hoy también.

Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban. Que había tantos endemoniados nos habla de la condición decaída de la nación; orgullosos de su religión pero dando lugar a demonios. ¡Que triste hipocresía había entre ellos! Que no sea verdad de cualquier de nosotros.

Una pregunta por ustedes; ¿Por qué el ungir con aceite? Eso no vemos que hizo el Señor Jesús, aunque mas que una vez, con lodo.

Felipe Fournier
9 junio de 2024


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