Mateo 8, parte 2: El poder divino de Jesús, Mesías, sobre la naturaleza y demonios

Léase por favor Mateo 8:17-34

…Sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… Isaías 53:4 El nuevo testamento nos revela el antiguo, y este verso así explica la profecía de Isaías acerca del Mesías que iba a venir. Es interesante ver que la profecía no dice que “él mismo curó a nuestras enfermedades” sino que las llevó. Creo que puede haber una doble interpretación a esta profecía; una es que la enfermedad viene por causa del pecado, y como nos enseña también el mismo Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… Además, vemos como Jesucristo hombre venía a participar en carne y sangre para que sea un sacerdote fiel que puede sentir el sufrimiento de la raza humana.

Otra cosa que vemos aquí es la totalidad del poder de Jesús Mesías. …sanó a todos los enfermos. Note por favor la palabra todos. Hoy en día hay los carismáticos que profesan curar a los enfermos en el día de hoy. Pero dudo que cualquier de ellos diría que tiene poder a curar a todos. Cuando se ve que no son curados, culpan al enfermo por su falta de fe. El Señor Jesucristo, revelando su poder como Mesías de Israel, dispensaba la misericordia y gracia, a pesar de la incredulidad y rechazo de su pueblo. Pero los que venían profesando un deseo de seguir a Jesús como discípulos tienen que contar el costo, y los dos mencionados no parece haber visto esta verdad. Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Eso anticipaba el rechazo de la nación de su Mesías. El otro quería esperar hasta la muerte de su padre, pero Jesús le dice que el amor familiar no debe ser más importante que seguirlo a él. ¡Que nosotros también escuchemos esta voz pues aplica tanto hoy que siempre!

La historia que sigue del viaje sobre la mar era otra prueba de la verdad acerca de la persona del Señor Jesús, Mesías de Israel, Emanuel, Dios con nosotros, y así consistente con el tema de nuestro evangelio. Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea. Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. Salmo 89:8-9 Los discípulos tampoco mostraron mucha fe en la tempestad; ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Igual como Jesús curaba a todos los enfermos, su clamor no iba a ser menospreciado por el Señor, a pesar de su incredulidad. Reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. El hermano Darby dijo algo así “Los elementos de la naturaleza le obedecían. Solo el hombre rebelde era torpe y ciego.”

Vemos en la historia que sigue el poder de Jesucristo sobre los demonios, tan muchos que eran. Aquí en Mateo, al contrario de los otros evangelios, vemos que era dos hombres. Como notamos al principio de nuestro estudio de este evangelio, el judío quería escuchar el testimonio de un mínimo de dos personas. Por dicho de dos o de tres testigos… Deuteronomio 17:6 Los demonios lo conocían. ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? Los mismos discípulos, justo antes, habían dicho ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? Los demonios no tenían ninguna duda quien era aquel hombre. Sin embargo, aunque entendían quién era el Señor, malinterpretaron el propósito de su misión. Pensaban que había venido a juzgar al mundo, pero no, bendito sea Su nombre, vino a salvar al mundo. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. Juan 12:47 Los demonios fueron enviados a habitar entre los cerdos, pero diferente al hombre, que parece tener capacidad de dar el bienvenido a ser habitado por demonios, los animales no los aguantaron, y huyeron hasta hundirse en el mar. El diablo, habiendo perdido el dominio sobre estos dos hombres, aprovechaba la pérdida económica de los cerdos, para que los judíos de aquel sitio, no quisieran que Jesús se quedara con ellos. Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos. Como dijo otro hermano “ellos entendieron acera de cerdos, pero no entendieron quién era Jesús.” Otra prueba era de que Jesús era el Mesías de Israel, cumpliendo la profecía, capaz de introducir el reino de los cielos, y librar a la nación del poder de Satanás. Al expulsar de estos pobres hombres una hueste de demonios, el Señor demostró que tenía el poder de destruir el reino de Satanás y librar al mundo de todos esos seres malignos. Pero no, ellos querían que se fuera. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! Lucas 13:34

Felipe Fournier
13 abril de 2025